La líder opositora venezolana anunció su retorno, lo que generó reacciones en Washington, incluida la del presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio.
La líder opositora venezolana María Corina Machado anunció su regreso a Venezuela después de más de diez meses fuera del país y tras siete intentos fallidos, según informó ella misma en un mensaje difundido este domingo.
El anuncio tuvo repercusión inmediata en Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consultado por periodistas en el Jardín Sur de la Casa Blanca, declaró: «No sé nada sobre ello». Luego agregó: «Es una mujer muy agradable. Me dio su Premio Nobel [de la Paz], así que ¿cómo puedo decir otra cosa? Espero que esté a salvo». Asimismo, el mandatario afirmó: «Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela».
Desde la captura de Nicolás Maduro en un operativo estadounidense en Caracas el 3 de enero pasado, Trump ha resaltado en repetidas ocasiones la alianza con la presidenta interina Delcy Rodríguez, que incluye acuerdos sobre la industria petrolera venezolana y el sector energético para ser explotados por empresas estadounidenses. En una entrevista con Fox News este domingo, Trump sostuvo que Estados Unidos tiene «control total sobre Venezuela» y añadió: «Estamos siendo muy justos. Pero estamos extrayendo millones de barriles de petróleo a la semana».
El secretario de Estado, Marco Rubio, se refirió al retorno de Machado en su cuenta de X: «Las condiciones que permiten el regreso seguro de la señora Machado a Venezuela son el resultado directo de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos, que ya han logrado la liberación de cientos de presos políticos y el retorno del exilio de cientos de figuras de la oposición política». Rubio agregó: «Estados Unidos espera que las libertades de todos los sectores de la política venezolana sigan siendo respetadas. Asimismo, esperamos que todos los actores políticos apoyen estas conversaciones, que representan la mejor oportunidad que Venezuela ha tenido en 30 años de lograr pacíficamente no solo una elección libre y justa, sino una democracia duradera».
El mes pasado, Trump había recibido a Rodríguez por primera vez en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, reunión que la mandataria interina calificó como «histórica» para avanzar en el «fortalecimiento de la relación bilateral entre los países».
Hace 20 días, Trump había sido consultado sobre las dificultades de Machado para regresar a Venezuela y respondió: «Todo saldrá bien», sin dar más detalles. El mes pasado, el mandatario había señalado que aún habría que esperar para que la transición en Venezuela desembocara en elecciones libres, al afirmar que el país «no está preparado». Una fuente conocedora de la estrategia de la Casa Blanca citada este domingo por The Washington Post indicó que eso «no cambiará» con el regreso de Machado.
El plan de transición de la Casa Blanca contempla un proceso de negociación entre el chavismo y la oposición representada por la actual presidenta de la Asamblea Nacional, Dinorah Figuera, quien fue elegida por Washington como líder de la delegación opositora bajo el argumento de que representa el Parlamento electo de 2015. Machado no ha formado parte de ese diálogo.
Este domingo, el asesor en asuntos exteriores y seguridad de Machado, David Smolansky, emitió un comunicado en el que agradeció a Trump, a Rubio, al gobierno de Estados Unidos, al Congreso y a los gobiernos aliados «por su liderazgo continuo y apoyo», sin mencionar una gestión de la Casa Blanca para el retorno de la dirigente.
En los últimos meses, el entorno de Machado había informado de varios intentos fallidos de la líder opositora para regresar a Venezuela, uno de ellos tras el terremoto que azotó el norte del país en junio, a medida que la administración Trump profundizó su alianza con el gobierno de Rodríguez, quien era la vicepresidenta de Maduro hasta su captura.
El deseo de Machado de regresar generó tensiones en Washington, donde según distintas versiones periodísticas hubo funcionarios que presionaron al entorno de la líder opositora para que pospusiera su retorno.
A la par, Estados Unidos avanzó con acuerdos estratégicos con Venezuela. El mes pasado, en su segunda visita al país sudamericano, el secretario de Energía, Chris Wright, participó en la firma de una decena de acuerdos de explotación petrolera en nuevos yacimientos y con licencias de exploración. Antes, Estados Unidos había sellado un pacto con el gobierno interino de Venezuela para obtener el control del 20% de las reservas probadas de petróleo de ese país, lo que equivale a 65.000 millones de barriles, una cifra que supera las reservas probadas de todo Estados Unidos, calculadas en 46.000 millones de barriles.
