Las autoridades francesas informaron sobre 166 detenciones durante las protestas del sábado contra el encarecimiento de la vida, en una jornada que incluyó bloqueos y tensiones con la policía.
Las autoridades francesas detuvieron este sábado a 166 personas al inicio de una nueva jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida, según informó el entorno del ministro del Interior, Laurent Nuñez. La movilización, convocada bajo el lema «Amarillos y jóvenes», reunió a diversos sectores, incluidos el movimiento de los chalecos amarillos, jóvenes, campesinos, profesores, activistas climáticos y jubilados.
Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se previeron cerca de 1500 acciones de protesta en todo el país. Desde la mañana se registraron bloqueos de rutas y rotondas en puntos como Rennes, Marsella y Lyon. Las autoridades estimaron alrededor de 200.000 manifestantes, 40.000 en París, en el primer día de dos semanas de vacaciones escolares.
En París, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para impedir marchas no autorizadas y controlaron lugares estratégicos como las estaciones de tren y la avenida de los Champs-Élysées, donde se prohibió manifestar. En la plaza de la República se registraron escenas de tensión entre manifestantes y policía.
«Hoy hay un punto de convergencia de muchas rabias, todas legítimas y todas más o menos conectadas», afirmó Florine Pigny, una tatuadora de 36 años residente en los suburbios de París. Por su parte, Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, declaró: «A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos».
El primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció en los últimos días nuevas fondos para el sector agrícola en 2027, la liberación de 10 millones de barriles de gasóleo para intentar bajar los precios y ayudas a las localidades rurales, entre otras medidas. Agathe Le Berder, del sindicato Confederación General del Trabajo, declaró en radio que «el gobierno tiene que aportar respuestas políticas sobre su presupuesto, sobre la cuestión de los salarios, sobre el bloqueo de los precios del combustible».
La movilización se produce mientras el gobierno busca aprobar en el Parlamento unos presupuestos para 2027 que contemplan un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (US$60.780 millones) para sanear las arcas públicas. El viernes, el presidente Emmanuel Macron hizo un llamado «a la calma» y sostuvo que el «derecho a manifestarse» debe ir acompañado de «respeto», sin «insultar» ni «romper» nada.
Nuñez advirtió que las fuerzas de seguridad podrán usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles después de que un joven perdiera una mano. En las últimas semanas se registraron miles de detenciones, cientos de heridos e incendios en escuelas en el marco de protestas estudiantiles a nivel nacional.
Dos tercios de los franceses apoyan el regreso de los Chalecos amarillos, según un sondeo de Elabe de mediados de septiembre. La movilización ocurre a seis meses de la elección presidencial de abril.
