En diez años, la UCR, la Coalición Cívica y el Partido Socialista redujeron su presencia en el Congreso y perdieron competitividad electoral. Analistas consultados por Noticias Argentinas señalan factores estructurales y decisiones internas.
Buenos Aires, 8 de septiembre (NA) — La Unión Cívica Radical (UCR), la Coalición Cívica (CC) y el Partido Socialista (PS) atraviesan un proceso de pérdida de representación parlamentaria y de competitividad electoral. Según datos oficiales, el bloque de diputados nacionales de la UCR pasará de 14 a 6 bancas a partir del 10 de diciembre de 2025, mientras que en el Senado conservará 10 miembros bajo la conducción de Eduardo Vischi.
La analista política y docente universitaria Eugenia Soler atribuyó la situación del radicalismo a múltiples factores. «Por un lado, la polarización creciente del escenario político, que tiende a licuar las opciones de centro y favorece la migración del electorado hacia espacios con posicionamientos más definidos y radicalizados. A esto se suma una pérdida de identidad propia, producto también de una interna en la que conviven posiciones ideológicas cada vez más divergentes y difíciles de sintetizar en un proyecto común», declaró a Noticias Argentinas.
Soler agregó: «Por otro lado, la UCR ha ido perdiendo progresivamente la ocupación del polo antiperonista que históricamente le permitió constituirse como principal alternativa al peronismo. Este proceso, que se vuelve particularmente visible a partir de 2001, se profundizó con la aparición y consolidación de nuevas fuerzas y liderazgos como el PRO y actualmente LLA que fueron disputando ese espacio. En este contexto, el radicalismo conserva estructura territorial y presencia institucional, pero pierde centralidad electoral y dificultades para construir una identidad y una propuesta nacional claramente diferenciadas».
En el caso de la Coalición Cívica, una fuente interna del partido señaló a NA que el punto de inflexión fue 2022, cuando la líder Elisa Carrió decidió respaldar la candidatura a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires del entonces ministro de Salud Fernán Quirós, apoyado por Horacio Rodríguez Larreta. «Apoyamos a un candidato de otro espacio que estaba atado a la determinación de su jefe político cuando teníamos a Paula Oliveto con intenciones de ser la postulante. Y encima se jugó fuerte en la interna contra Jorge Macri. Cuando Quirós se bajó, previsiblemente, para las autoridades del partido de la Ciudad no quedó otra que cerrar con Macri, a quien ya se lo criticaba duramente. Y prácticamente no nos dejó lugares», completó la fuente.
La misma voz señaló que las decisiones de Carrió, incluida la de competir en soledad en 2025 en lugar de sellar acuerdos con otros espacios como la UCR de Martín Lousteau o Confianza Pública de Graciela Ocaña, se basaron en «caprichos» y en un «problema personal» con Lousteau. En las elecciones de 2025, la Coalición Cívica obtuvo alrededor del 2% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires y a nivel nacional. Actualmente cuenta con 2 diputados nacionales con mandato hasta 2027 y 1 legislador porteño.
El Partido Socialista, que gobernó la provincia de Santa Fe entre 2007 y 2019 con Hermes Binner y Miguel Lifschitz, mantiene representación legislativa gracias a un acuerdo con la UCR local de Maximiliano Pullaro. Su principal exponente nacional es Esteban Paulón. Binner fue candidato a presidente en 2011, cuando obtuvo el segundo puesto detrás de Cristina Kirchner, que alcanzó el 54% de los votos.
Desde la consultora FEED, en respuesta a NA, señalaron que «la crisis de estos partidos es la fase actual de un proceso largo de desgaste dentro de un clima de época: son partidos construidos como estructuras de mediación programática e identitaria en un sistema que hoy premia exactamente lo contrario. Desde 2001 el radicalismo dejó de tener proyecto nacional propio y pasó a existir como socio menor de coaliciones ajenas -la Alianza, Cambiemos-, lo que le permitió conservar territorialidad al precio de vaciar su identidad: cuando el electorado antiperonista encontró entre 2023 y 2025 una oferta más nítida, no tuvo razones para seguir votando al intermediario».
Los analistas de FEED también mencionaron los resultados de octubre de 2025: «La UCR bajó de 14 a 6 diputados, el bloque más chico de su historia, con dirigentes migrando a LLA o al PRO y su propio presidente partidario compitiendo bajo otro sello; la Coalición Cívica quedó en 1,83% en la Ciudad, su distrito fundacional; el socialismo sobrevive como fuerza de gobierno en Santa Fe pero integrado a un frente conducido por otros, sin proyección nacional desde el binnerismo».
«Puede pensarse que el votante moderado no desapareció -Sanz habló de una mayoría huérfana-, pero dejó de encontrar en esos sellos un vehículo con consecuencias prácticas. El achicamiento, entonces, nos habla menos de una derrota que del agotamiento de una forma de hacer política —el partido como gran institución del siglo XX— frente a maquinarias de armado dinámico y liderazgo directo y claro sobre el electorado», concluyeron.
