El Ejecutivo nacional incorporó la cuestión Malvinas a su agenda política con la presentación de dos proyectos de ley. La medida se da en un contexto de expectativa por la evolución de los indicadores económicos y de debate parlamentario.
El Gobierno nacional presentó esta semana dos proyectos de ley vinculados a la causa Malvinas, en el marco de una estrategia que busca instalar el tema en la agenda pública. La iniciativa fue anunciada por el presidente Javier Milei en cadena nacional y replicada por funcionarios, legisladores y referentes políticos.
La presentación de las denominadas “leyes malvineras” ocurre en un contexto de monitoreo de los indicadores económicos. Según datos oficiales, la recaudación del IVA cayó un 6,1% en el último mes, mientras que los recursos de la Seguridad Social disminuyeron un 1,2%. El Tesoro recortó el gasto público en casi un 10% para compensar la pérdida de ingresos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a las críticas de sectores industriales: “Me toca defender los intereses de todos los argentinos, no de determinados empresarios”. Además, sostuvo: “Sabemos que lleva tiempo. Hay que tener paciencia. Magia no puedo hacer”.
El presidente Milei, por su parte, reiteró en tres discursos su intención de mantener las políticas actuales: “Las ideas de la libertad se sostienen cuando se las aplica y se las mantiene en el tiempo”, afirmó. También se refirió a quienes cuestionan la marcha del plan económico y los calificó de distintas maneras.
En relación con la causa Malvinas, el Gobierno modificó su postura previa. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había avalado la prohibición de ingresar al estadio con banderas que contuvieran consignas políticas, incluida la referencia a las islas. El vocero presidencial, Adrián Ravier, declaró que “siendo un país bananero” la Argentina nunca iba a recuperar las islas, y luego aclaró sus dichos.
El canciller Pablo Quirno había manifestado antes de la presentación de los proyectos que una empresa extranjera podría comprar “un pueblo o una provincia entera”. Esa posibilidad quedó sin efecto tras el cambio de enfoque del Gobierno.
El proyecto del denominado Super RIGI, que otorga beneficios impositivos a grandes inversiones, fue frenado en el Senado ante el reclamo de senadores aliados que piden mayores salvaguardas para la industria nacional. La Casa Rosada instruyó a no ceder en ese punto.
En el ámbito parlamentario, la oposición impulsa proyectos de ley para asistir a deudores morosos y renovar la emergencia en Discapacidad. El oficialismo, en tanto, busca que el Congreso trate las iniciativas vinculadas a Malvinas.
El clima en el Congreso es de inestabilidad según fuentes legislativas. Los gobernadores aliados acompañaron las últimas leyes de ajuste, pero expresan preocupación por la caída de transferencias a las provincias como consecuencia de la menor recaudación.
El Gobierno identificó como principal riesgo electoral la posibilidad de que surja una fuerza política nueva que capitalice el descontento. El presidente Milei y el ministro Caputo señalaron al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, como un adversario electoral.
El expresidente del Reino Unido Boris Johnson escribió una columna en The Daily Mail en la que opinó que Milei es “anglófilo y thatcherista” y que “no cree ni por un segundo que quiera una confrontación con el Reino Unido por esta cuestión”. Johnson visitó a Milei en 2024 en la Casa Rosada.
