La disputa interna de la UCR de Córdoba, que enfrenta a las listas de Matías Gvozdenovich (Generación X) y Juan Jure (Más Radicalismo), se encuentra en una etapa decisiva. Mientras las campañas avanzan hacia la elección del 20 de septiembre, las impugnaciones cruzadas están en manos de la Junta Electoral, que deberá resolver si se oficializan ambas listas o si el conflicto deriva en una nueva instancia judicial.
La interna de la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba, que enfrenta a las listas de Matías Gvozdenovich (Generación X) y Juan Jure (Más Radicalismo), se encuentra en una etapa decisiva. Las campañas para la elección del 20 de septiembre avanzan en paralelo a una disputa jurídica: ambas listas presentaron impugnaciones y esperan la definición de la Junta Electoral.
Según informaron fuentes partidarias, el escenario plantea dos caminos posibles: un acuerdo que permita oficializar ambas listas, para lo cual los dos espacios deberían retirar las impugnaciones más relevantes, o una nueva batalla judicial que podría condicionar la interna del 20 de septiembre.
Desde el mestrismo, que compite bajo el sello Más Radicalismo, señalaron que existe margen para alcanzar un entendimiento y evitar que la disputa llegue a los Tribunales Federales. No obstante, también indicaron que cuentan con herramientas jurídicas para avanzar contra la lista de Generación X si el conflicto escala.
“Hay elementos para ir a la Justicia y voltearle la lista de ellos”, advirtió un dirigente mestrista. En el mismo mensaje, planteó una alternativa: “Estamos dispuestos a dejar pasar eso. Vamos a la elección”.
El proceso interno atraviesa una ventana de 72 horas, que vence este sábado, para completar documentación y subsanar observaciones. Posteriormente, la Junta Electoral deberá expedirse sobre las impugnaciones de fondo que sigan en pie.
Desde Más Radicalismo cuestionan, entre otros puntos, la conformación de la lista de Generación X para el Comité Central. Según sostienen, fue presentada con un nivel de integración que no cumpliría con las exigencias fijadas por la Junta Electoral y con cargos de vicepresidentes reservados. Este planteo podría retirarse si el sector deloredista acepta avanzar hacia un acuerdo.
“Si nos ponemos de acuerdo en algunos temas, ni siquiera tenemos que esperar un fallo sobre algunas impugnaciones medulares. Nos ponemos de acuerdo y listo”, planteó una voz del círculo próximo a Ramón Mestre. El espacio pidió a la Junta una reunión entre los apoderados para buscar una salida política.
Otro frente de conflicto gira alrededor de la representación territorial. Desde la alianza opositora rechazan las objeciones deloredistas sobre su lista por la cantidad de departamentos. Su interpretación es que se confunde el requisito para constituir un núcleo interno con las condiciones necesarias para presentar una lista provincial.
“Mientras nosotros estamos tratando de ser laxos y dispuestos a bajar impugnaciones, ellos están tratando de ver si la ganan en el escritorio porque no quieren votar”, cuestionó el interlocutor de Más Radicalismo.
En esa lectura aparece un antecedente que el mestrismo considera determinante: la interna de 2024 y el criterio que, según sostienen, suele adoptar el juez federal electoral frente a este tipo de controversias. La expectativa del sector opositor es que prevalezca el principio de participación y una interpretación amplia que permita a las dos listas competir en las urnas del 20 de septiembre.
“Los partidos políticos tienen que elegir democráticamente sus candidatos y sus autoridades partidarias”, sostuvo el dirigente radical, al explicar el criterio que atribuye a la Justicia Electoral.
Otro antecedente es el del juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, quien ordenó ir a las urnas en la interna del año pasado por las legislativas nacionales, aunque luego De Loredo decidió bajarse y quedó como única lista la encabezada por Mestre.
La advertencia es explícita: si las objeciones avanzan y alguna de las listas queda fuera de competencia, la discusión terminará en la Justicia. “Si ellos insisten y están dispuestos a ir a fondo, nosotros también tenemos argumentos para llevarlo a la Justicia”, contragolpeó la voz del círculo próximo a Mestre.
Desde Generación X, en cambio, buscan bajar el tono de la disputa jurídica y transmiten confianza en la presentación realizada. Reconocen que existen impugnaciones cruzadas y cuestionamientos sobre departamentos, afiliaciones y circuitos, pero sostienen que se trata de una instancia propia del proceso electoral que ahora debe resolver la Junta Electoral.
“Se venció el plazo de impugnaciones y veremos qué resuelve la Junta Electoral. Estamos confiados en que hemos hecho un trabajo prolijo”, señalaron desde el entorno de De Loredo.
La principal carta política que exhiben es la estructura territorial. “Somos el 75% del partido distribuido territorialmente, tenemos representación departamental y hemos constituido muchos más departamentos”, remarcaron.
En el deloredismo admiten que la discusión jurídica incluye distintos tipos de objeciones, desde la cantidad de departamentos hasta afiliaciones y circuitos incompletos. Pero evitan anticipar una estrategia judicial y prefieren esperar la resolución del órgano encargado de conducir el proceso electoral interno, integrado por Graciela Bercoff, Gustavo Bottasso, Eduardo Sánchez, Eduardo Martínez y Adriana Brombín.
Mientras Gvozdenovich y Jure recorren el territorio —la Capital y el interior— en busca de votos, los apoderados de ambos espacios libran una batalla menos visible, pero potencialmente decisiva. La definición pasa por una disyuntiva: armisticio o guerra judicial. La Junta Electoral tiene ahora la llave de una etapa que puede ordenar la competencia hacia el 20 de septiembre o abrir un nuevo capítulo de la pelea radical fuera de las urnas.
