El descenso de los nacimientos en Argentina, más pronunciado desde 2014, genera un debate público con argumentos de distinto signo. Se presentan datos sobre condiciones de maternidad, infancias y posturas oficiales.
Buenos Aires, 16 de agosto (NA). La tasa de natalidad en el mundo registra una caída sostenida desde la década de 1950. En Argentina, el descenso se acentuó a partir de 2014, lo que motivó un debate público sobre sus causas y consecuencias.
El presidente, la vicepresidenta y otros funcionarios han expresado que la caída de la natalidad constituye un problema. El rector de la Universidad Católica Argentina (UCA) declaró ante el Senado que el fenómeno se vincula con la decisión de las mujeres de postergar la maternidad para estudiar, trabajar o desarrollar otras actividades.
Por otra parte, sectores académicos y activistas sostienen que el problema no es la cantidad de nacimientos sino las condiciones en que se desarrollan la maternidad y la crianza. Según datos citados en el libro “Maternidad: ¿deseo o mandato?”, el 90% de las mujeres realiza tareas domésticas, con una dedicación promedio de 4 horas diarias, frente al 69% de los varones que dedican 2,5 horas. El 82% de los hogares monoparentales está a cargo de una mujer y el 60% de esas madres no recibe la cuota alimentaria correspondiente.
En relación con las infancias, el 53% de los niños y niñas en Argentina es pobre o está privado de derechos básicos de salud y educación. Casi el 40% ha sido víctima de violencia intrafamiliar y el 59% experimentó prácticas violentas de crianza. En 2020, había 9.754 niños institucionalizados; 2.200 estaban en condiciones de ser adoptados, pero las inscripciones para adoptar cayeron un 65% entre 2020 y 2025.
El gobierno nacional destina 48,5 millones de pesos por semana a la seguridad de las manifestaciones de jubilados frente al Congreso, según fuentes oficiales.
En el plano internacional, países con políticas de incentivo a la natalidad, como Hungría, no lograron aumentar sus tasas. El informe “Los límites al crecimiento” del MIT (1972) señaló que el crecimiento infinito de la población y la producción en un planeta con recursos finitos conduciría a un “hundimiento” con aumento de la mortalidad.
La tasa de fertilidad masculina cayó un 51% en los últimos 40 años, según estudios citados. El deseo de tener hijos es similar entre hombres (48%) y mujeres (50%).
