Un informe del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires relevó condiciones de vida, creencias y proyecciones a futuro de jóvenes en situación de vulnerabilidad social. El trabajo indica que siete de cada diez esperan mudarse en cinco años y que el empleo y la vivienda propia encabezan sus prioridades.
El Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires presentó el estudio “Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas de futuro”, que relevó las percepciones de jóvenes en contextos de vulnerabilidad social.
Según el informe, casi siete de cada diez jóvenes vulnerables manifestaron que dentro de cinco años se imaginan viviendo en otro lugar. El dato fue interpretado por los autores como una expresión de la necesidad de abandonar contextos marcados por precariedad económica, inseguridad y limitadas oportunidades.
En cuanto a las aspiraciones, conseguir un trabajo o uno mejor fue señalado como el principal objetivo hacia el futuro, seguido por acceder a una vivienda propia. Formar una familia apareció en un lugar secundario.
El estudio también observó que el nivel educativo modifica las expectativas. Quienes alcanzaron estudios terciarios o universitarios consideraron que terminar su formación es la principal meta de los próximos años. Entre quienes poseen menores credenciales educativas, la prioridad absoluta es conseguir trabajo.
En materia de creencias religiosas, el informe registró una creciente diversificación religiosa entre los jóvenes vulnerables. Las iglesias evangélicas constituyen hoy la principal minoría religiosa, mientras que el catolicismo continúa descendiendo y casi un tercio de los consultados no se identifica con ninguna religión.
El trabajo señaló que las instituciones religiosas mantienen un papel relevante en la producción de comunidad, especialmente en los sectores más vulnerables, donde las redes de apoyo cotidiano reemplazan funciones que otras instituciones no garantizan.
La investigación concluyó que la vulnerabilidad no elimina la capacidad de proyectar un futuro distinto. Los jóvenes continúan elaborando proyectos de vida, redefiniendo sus creencias y sosteniendo expectativas de progreso, aunque persiste una distancia entre esos proyectos y las posibilidades concretas de alcanzarlos.
