Especialistas en psicología y antrozoología señalan que la convivencia con animales domésticos contribuye a disminuir la percepción del dolor físico y emocional, además de favorecer el mantenimiento de las capacidades cognitivas.
Especialistas en psicología y antrozoología coinciden en que la presencia de mascotas en el hogar tiene efectos medibles sobre la salud humana. Según diversas investigaciones, la interacción con animales domésticos reduce la percepción del dolor físico y emocional, y contribuye a mantener activas las capacidades cognitivas, especialmente en adultos mayores.
La antrozoología, disciplina que estudia las interacciones entre seres humanos y animales, ha cobrado relevancia en las últimas décadas. James A. Serpell, profesor emérito de Ética y Bienestar Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania, indicó a LA NACION que esta área de estudio “está disfrutando de una adolescencia productiva respaldada por una creciente investigación original”.
El vínculo entre humanos y animales no es reciente. Restos arqueológicos hallados en Israel, Europa del Norte, el Medio Oeste de América del Norte y la isla de Chipre sugieren que perros y gatos acompañan a las personas desde hace miles de años. En el antiguo Egipto, Grecia y Roma, así como en las cortes imperiales de China y Japón, los animales de compañía eran habituales.
Un estudio de la Universidad de Florida publicado en el Journal of Aging and Health confirmó que las personas mayores de 65 años que tuvieron mascotas durante más de cinco años mostraron un retraso en la decadencia cognitiva. Otra investigación, encabezada por Erika Friedmann y Nancy Gee de la Universidad de Maryland y publicada en Scientific Reports, concluyó que tener un perro y sacarlo a pasear contribuye a mantener la función cognitiva durante el envejecimiento.
Nancy Gee, investigadora del departamento de Psiquiatría del Centro para la Interacción Humano-Animal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, explicó que “una de las más grandes dificultades de las personas mayores es que dejan de tener responsabilidades a cargo. Cuando una mascota comienza a depender de ellos, esa ecuación cambia y se reordenan ciertos parámetros que les permiten, incluso, volver a socializar o hacerlo mejor”.
En el caso de los niños, los estudios indican que los animales pueden actuar como amortiguadores de estrés, reducir la angustia y facilitar la interacción social. Una investigación reveló que el 75% de los niños de entre 10 y 14 años buscaban la compañía de sus mascotas cuando estaban tristes. Además, una encuesta en el Reino Unido señaló que los niños suelen clasificar a sus mascotas por encima de ciertas relaciones humanas, considerándolos confidentes y proveedores de consuelo.
En contextos terapéuticos, las intervenciones asistidas con animales han mostrado mejoras en niños con trastorno del espectro autista (TEA). Una encuesta realizada por especialistas de la Universidad de Queensland indicó que estos niños presentaron avances en áreas como el funcionamiento social, la concentración y la atención. Samantha McKenzie, una de las investigadoras participantes, señaló que “se necesitan programas que puedan asistir a los niños con TEA. De hecho, investigadores en Australia están probando un programa innovador que enseña a los niños con TEA a cuidar mascotas e interactuar con ellas como puente al desarrollo de mejores capacidades de interacción con sus compañeros de clase”.
En cuanto a la salud cardiovascular, la Asociación Americana del Corazón ha señalado que la propiedad de mascotas, particularmente de perros, puede estar asociada con una disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular. Además, los dueños de perros, especialmente aquellos que viven solos, tienen mejores resultados después de sufrir un evento cardiovascular importante, como un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.
En Argentina, el 86% de los hogares tiene una mascota: el 52% son gatos y el 48% perros. Esto implica que 11,9 millones de familias tienen gatos y 9,5 millones tienen perros. El 90% de los dueños considera a sus mascotas como miembros de la familia, y el 17% los ubica en el lugar de un hijo.
