El euro cerró en 13,4 bolivianos, con un incremento del 6,39% respecto al cierre anterior. En la última semana avanzó un 9,79% y su variación interanual fue del 70,17%.
En el cierre de operaciones del 29 de julio, el euro se cotizó en 13,4 bolivianos, lo que representa un incremento del 6,39% en comparación con el precio de cierre anterior de 12,6 bolivianos, según datos de Dow Jones.
En la última semana, el euro registró un avance del 9,79%, mientras que su variación interanual se sitúa en un incremento del 70,17%.
El euro a boliviano ha mostrado una tendencia positiva durante los últimos dos días, reflejando un aumento en su valor. La volatilidad actual se sitúa en 41,67%, ligeramente por encima de la volatilidad de referencia del 41,02%, lo que indica un clima de inestabilidad en el mercado cambiario.
Los pronósticos económicos para el dólar en Bolivia este 2026 indican que el mercado paralelo mostró una estabilidad temporal a comienzos de año, con cotizaciones cercanas a Bs 9,64, fenómeno vinculado a las expectativas generadas por las reformas cambiarias y el anuncio de un financiamiento externo de 4.500 millones de dólares del BID para el periodo 2026-2028.
El Gobierno boliviano desea reducir el déficit fiscal al 7% este año, mientras proyecta una inflación de hasta el 17%. El FMI había advertido que la inflación podría superar el 15% si no se controla la emisión monetaria, aunque se mantiene la incertidumbre.
El Banco Mundial anticipa una recesión del -1,1% en el PIB de Bolivia para 2026, mientras la CEPAL prevé un crecimiento marginal del 0,5%. El FMI optó por no entregar estimaciones precisas a largo plazo debido al alto grado de incertidumbre.
El proceso de unificación cambiaria para el primer semestre incluye la liberación gradual de dólares en el sistema financiero y la publicación diaria de valores referenciales por parte del Banco Central de Bolivia (BCB), que recientemente se sitúan alrededor de Bs 9,21 para la compra y Bs 9,40 para la venta.
Aunque el tipo de cambio oficial permanece en Bs 6,96, su uso es cada vez menos relevante en las operaciones comerciales frente a los nuevos valores de mercado. Tras la fuerte volatilidad de 2025, el país encara el desafío de una transición estructural en un contexto de contracción económica.
