La superficie quemada en la Amazonia brasileña fue la menor desde 1985, según el informe anual de MapBiomas. El descenso se atribuye a un retraso en las lluvias y a la reducción de la deforestación.
Los incendios en la Amazonia brasileña registraron en 2025 su menor superficie afectada desde que comenzaron los registros satelitales en 1985, según el Informe Anual del Fuego de la red de monitoreo ambiental MapBiomas, divulgado este martes. La mayor selva tropical del mundo había atravesado una situación crítica en 2024, cuando 15,8 millones de hectáreas ardieron en medio de una sequía histórica.
El informe indica que en 2025 la Amazonia registró 3,1 millones de hectáreas quemadas, la menor área afectada desde el inicio de los registros de esta red que agrupa universidades, ONG y empresas tecnológicas. En todo Brasil, la superficie quemada fue la más baja desde 2018, con 12,7 millones de hectáreas.
La geógrafa Ane Alencar, coordinadora del informe de MapBiomas, declaró en un encuentro con la prensa que la caída de los incendios en la Amazonia estuvo “fuera de lo común” el año pasado. Según Alencar, un atraso del período lluvioso de 2024 para 2025 impidió que se creara una “ventana ideal para quemas en algunos lugares” donde el fuego se usa para limpiar tierras agrícolas.
Además de las quemas de pasturas no autorizadas o mal manejadas, el informe menciona otras prácticas ilícitas como el uso de fuego para deforestar zonas de minería ilegal. La caída de los incendios en 2025 también se debió a una reducción significativa de la deforestación, lo que limitó las fuentes de ignición.
El informe destaca que la caída de los incendios en Brasil “interrumpe una secuencia de años de expansión del fuego y devuelve al país a un nivel históricamente más bajo de área quemada”. Alencar alertó sobre la posible llegada de un “súper El Niño” este año, fenómeno climático que trae “una extensión de la temporada seca y mayor oportunidad de incendios forestales”.
La preservación amazónica es clave en la lucha contra el cambio climático, ya que la vegetación absorbe gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.
