En los próximos 18 meses, el Ministerio de Economía deberá cubrir vencimientos de deuda por más de US$ 30.000 millones ante acreedores como el FMI y fondos de inversión. El lunes se habilitó un préstamo de bancos internacionales como primer paso.
Los próximos 18 meses le exigirán al Gobierno cubrir US$ 30.000 millones en vencimientos de deuda ante acreedores de todo tipo, desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta fondos de inversión extranjeros. Un primer paso se dio este lunes al habilitar una operación de préstamo de bancos internacionales.
Se trata de una operación típica de deuda que se toma para cubrir otra. El Ministerio de Economía mantiene conversaciones desde hace meses con organismos internacionales (Banco Mundial, BID y CAF) para que actúen como garantes en ese crédito, por US$ 5.000 millones. Con esas entidades detrás, la tasa de interés a pagar sería más baja que si el ministro Luis Caputo buscara esos dólares en Wall Street. Con el paso administrativo del lunes, el anuncio de ese puente de financiamiento podría llegar en cualquier momento.
En una cuenta de trazo grueso, hay un muro de vencimientos de deuda que supera por poco los US$ 30.000 millones. La primera prueba será el próximo 9 de julio, cuando vencen cerca de US$ 4.300 millones de bonos soberanos. Según coinciden analistas del mercado, el Tesoro ya cuenta con casi todos los dólares necesarios para afrontar ese compromiso. Según el economista Amílcar Collante, Economía le compró US$ 600 millones al Banco Central la semana pasada, por lo que tiene US$ 3.680 millones acumulados, el 85% de lo necesario.
En los próximos 18 meses, en la fila de acreedores para cobrar están desde el FMI hasta tenedores privados de los bonos del Tesoro, que pueden ser desde grandes fondos inversores hasta pequeños ahorristas locales o extranjeros. Hay deuda del Ministerio de Economía (la mayor parte) y también del Banco Central, que emitió sus propios bonos en dólares, los Bopreales, en los últimos dos años. Según la consultora 1816, una porción relevante de esos vencimientos estarían asegurados, y para el resto hay hasta seis opciones que el equipo económico puede activar.
La apuesta de Economía descansa sobre varias fuentes de financiamiento. La primera son los dólares ya captados mediante las emisiones de deuda en moneda extranjera (Bonar 2027 y 2028). La segunda es el préstamo que Caputo alista con bancos internacionales, garantizado por organismos. La tercera es la renovación de los ‘repos’ del Banco Central, otra novedad que estaría al caer. En estos dos últimos casos la mecánica es similar: el Gobierno acuerda un crédito directo desde bancos extranjeros, sin una salida típica al mercado a través de un bono.
Con esas tres herramientas, 1816 estima que habría asegurados cerca de US$ 13.100 millones. El resto podría cubrirse con una combinación de otras tres variantes: una eventual emisión internacional de deuda en Wall Street (si el riesgo país lo permite), la refinanciación de vencimientos con el FMI e incluso la utilización de reservas del Banco Central.
En el mercado prevalece la idea de que el Gobierno llegará a tiempo con los pagos. ‘El programa financiero para 2026 parecería resuelto y el de 2027 realizable’, sostuvo la consultora Romano Group. De todas formas, los analistas consideran que una vuelta gradual a los mercados internacionales podría ayudar a construir un colchón de divisas para los próximos años. Según Romano Group, el Gobierno evitó apresurarse a emitir deuda en el exterior y la baja del riesgo país terminó mejorando las condiciones potenciales de financiamiento.
Aun así, hay una luz amarilla a la que recomiendan prestarle atención: advierten que un eventual endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos con la llegada de Kevin Warsh a la Reserva Federal podría encarecer el crédito más adelante.
