El cardenal José Cobo agradeció a los más de 17.000 voluntarios que participaron en la visita del pontífice a la capital española, durante el acto de despedida celebrado en Ifema.
Madrid, 9 jun (EFE).- El arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, agradeció la labor de los más de 17.000 voluntarios que participaron en la visita del papa León XIV a la capital, durante el acto de despedida celebrado en el recinto ferial Ifema, antes de que el pontífice partiera hacia Barcelona.
“Santidad, hemos tenido, una vez más, la gracia de contemplar el rostro más hermoso de la Iglesia: el de unas manos que sirven con alegría”, afirmó el prelado en el último acto de la visita.
El cardenal Cobo se refirió a los “días intensos llenos de encuentros” y mencionó “rostros emocionados, jóvenes buscando sentido, familias rezando juntas, sacerdotes entregados, voluntarios felices desde primera hora hasta el final de cada jornada”.
“Y hemos alcanzado a ver algo muy importante: que la Iglesia vive cuando sirve, cuando se entrega y cuando lo hace unida mirando juntos al mismo horizonte misionero. Por eso hoy queremos presentar las maravillas que el Señor hace cuando damos con gratuidad, y cuando servimos a los otros en lo escondido alzando la mirada”, sostuvo.
El arzobispo de Madrid agradeció al pontífice “por poder proclamar juntos la grandeza del señor” y “por recordarnos que el Evangelio sigue teniendo fuerza para tocar el corazón de nuestras ciudades y abrir caminos de fraternidad en medio de un mundo cansado de divisiones y ruido”.
Durante el acto, el papa bendijo las 18 “primeras piedras” de las nuevas parroquias que se construirán en la Comunidad de Madrid en los próximos años. “Serán el compromiso de hacer crecer esta preciosa siembra del Señor a través de usted”, señaló Cobo al papa. Posteriormente, León XIV entregó a la Iglesia de Madrid un cáliz como presente.
Nuño Adam Castrillo, padre de 8 hijos y uno de los voluntarios que tomó la palabra, declaró: “Cuando asumí la responsabilidad de desarrollar la plataforma de voluntarios lo viví como mucho más que un proyecto técnico; buscábamos diez mil personas, y se han apuntado más de diecisiete mil”.
“Santo padre, en nombre de todos los voluntarios gracias por venir hasta aquí, por estar con nosotros estos días, por lo que nos ha dicho y ha hecho”, añadió.
Otra voluntaria, María López Arrieta, explicó que aprendió a ser voluntaria en su parroquia y que es motivo de alegría “estar siempre disponible para la Iglesia en lo que nos llame”. “Han sido estos meses de una escuela de humildad y me he sentido acompañada de Dios”, afirmó.
