El presidente Javier Milei y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, expusieron posturas enfrentadas durante el Tedeum del 25 de mayo en la Catedral Metropolitana, en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y la Iglesia Católica.
El presidente Javier Milei asistió el 25 de mayo al Tedeum en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, oficiado por el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva. Durante la homilía, García Cuerva pronunció un discurso que contrastó con las políticas del Gobierno.
El arzobispo afirmó: “Cuatro hombres acercan a un paralítico a Jesús, alguien que no podía caminar, que no podía pararse por sus propias fuerzas. Hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad”. Agregó: “Nadie es descartable, nadie es desechable, todos somos importantes. Comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados”.
García Cuerva también declaró: “La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte, mientras diversos intereses juegan su partida ajenos a las necesidades de todos. El sálvese quien pueda no es más que la expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone a la Nación”.
En respuesta, el diputado nacional Bertie Benegas Lynch publicó en redes sociales: “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres”. El biógrafo presidencial Nicolás Márquez sostuvo: “Técnicamente, no tiene el menor rigor académico la opinión de un obispillo embrutecido, inmoral y anticristiano”.
El presidente Milei y García Cuerva mantienen una relación formal. Milei concurrió a la Catedral, se arrodilló, se persignó y escuchó la homilía sin intervenir. Este episodio se inscribe en un contexto más amplio de diferencias entre el Gobierno y la jerarquía eclesiástica, que incluye posiciones divergentes sobre justicia social, rol del Estado y política internacional.
