Un nuevo estudio publicado en la revista PLOS One por un equipo de investigadores de Francia reveló que las vacas pueden reconocer voces humanas conocidas y asociarlas con rostros familiares.
Un equipo de investigadores de Francia, liderado por Océane Amichaud del INRAE en Nouzilly, publicó un artículo en la revista científica PLOS One que aporta pruebas sobre la capacidad de las vacas para reconocer e identificar tanto rostros como voces humanas. El estudio se centró en un grupo de 32 vacas Holstein Prim, una raza doméstica acostumbrada al contacto humano.
El experimento consistió en mostrar a las vacas videos silenciosos de rostros masculinos familiares y desconocidos. Los investigadores midieron el tiempo que cada vaca observaba la pantalla, ya que una mirada prolongada suele indicar interés o reconocimiento. En una segunda etapa, agregaron audio con la voz de uno de los hombres pronunciando la misma frase, para analizar el reconocimiento intermodal, es decir, la capacidad de identificar algo cuando se presenta en diferentes contextos sensoriales. Además, se monitoreó la frecuencia cardíaca de las vacas para detectar posibles reacciones emocionales.
Los resultados indicaron que, cuando los videos no tenían sonido, las vacas miraban más tiempo los rostros desconocidos, lo que demuestra que pueden distinguir entre personas conocidas y nuevas. Cuando se sumó el audio, los animales prestaron más atención cuando la voz coincidía con el rostro, mostrando capacidad para asociar ambos estímulos. La frecuencia cardíaca no mostró variaciones relevantes, lo que sugiere que el reconocimiento no necesariamente genera una respuesta emocional fuerte.
Los investigadores señalaron que, si bien la exposición a videos o audios no reemplaza una interacción directa, los resultados muestran que las vacas tienen una notable memoria social. Son capaces de distinguir entre individuos conocidos y desconocidos usando tanto la vista como el oído, y de asociar una voz a un rostro específico, incluso en imágenes bidimensionales. Estos hallazgos abren nuevas preguntas sobre el bienestar animal y la relación entre las vacas y quienes trabajan con ellas.
