El consultor y exsecretario de Energía destacó el superávit de 9.000 millones de dólares en la balanza comercial energética y señaló el potencial de Vaca Muerta para el mercado global.
El sector energético argentino registró en los últimos 12 meses un superávit en la balanza comercial energética cercano a los 9.000 millones de dólares, según indicó Emilio Apud, consultor, exsecretario de Energía y Minería y director de YPF. Apud atribuyó el resultado al aumento de las exportaciones y a la suba internacional del crudo.
«En los últimos 12 meses está dando 9.000 millones de superávit de la balanza comercial energética», señaló el especialista. Además, explicó que la mejora responde al incremento de la producción y al contexto internacional, donde el precio del petróleo subió casi un 50% desde marzo.
Apud afirmó que el desarrollo de Vaca Muerta permitiría transformar a la Argentina en un actor relevante del mercado energético global. «La energía está para el mercado exportador. Ya el mercado local es muy pequeño en comparación de la potencialidad que tiene el yacimiento de Vaca Muerta», sostuvo.
El exfuncionario remarcó que Vaca Muerta posee uno de los mayores reservorios de shale gas del mundo y que el país cuenta con recursos para abastecerse durante más de dos siglos. «Tenemos para el consumo argentino más de 200 años», expresó. No obstante, indicó que las importaciones actuales son consecuencia de la falta de inversiones en exploración, explotación y transporte durante los últimos 20 años.
En ese contexto, destacó las inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), especialmente en gasoductos y plantas de licuefacción para exportar gas natural licuado (GNL). Estimó que el país dejaría de importar gas hacia 2028. «En el 28 no tenemos que importar más nada, va a ser todo exportación», afirmó.
Apud también se refirió al esquema de subsidios energéticos y sostuvo que los usuarios residenciales pagan cerca del 70% del costo real del gas. En contraste, recordó que en 2023 el Estado absorbía la mayor parte del gasto energético. «Ahora duelen las tarifas, cuestión que antes era un regalo», indicó.
Sobre el RIGI, defendió la necesidad de generar incentivos para acelerar inversiones. «Es una herramienta para acelerar el proceso de inversión», explicó, y aclaró que los beneficios fiscales apuntan a proyectos que no existirían sin ese esquema.
Finalmente, analizó el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el precio del petróleo y consideró que la Argentina podría beneficiarse como proveedor confiable. «Va a haber más demanda para países productores como el nuestro que están alejados del tema de conflictos geopolíticos», concluyó.
