El ex River Plate disputó 76 minutos ante el Oviedo en un ambiente tenso, donde la afición reprobó al delantero francés y al presidente Florentino Pérez. El club atraviesa dos temporadas sin títulos y fuertes conflictos internos.
MADRID.- El Santiago Bernabéu, habitualmente escenario de fiesta, vivió una noche de tensión durante el partido entre Real Madrid y Real Oviedo, correspondiente a la jornada 36 de la Liga de España. La afición expresó su descontento con silbidos dirigidos a Kylian Mbappé, Aurélien Tchouameni y al presidente Florentino Pérez, en medio de una crisis deportiva e institucional que se agrava con la segunda temporada consecutiva sin títulos.
Franco Mastantuono, el joven argentino de 18 años fichado por 63 millones de euros, fue titular por primera vez en este contexto adverso. Durante los 76 minutos que estuvo en cancha, mostró destellos de calidad, como un zurdazo que se fue cerca del segundo palo, pero su rendimiento general fue discreto. La prensa local especula con una posible cesión a un club fuera de España.
El clima de reprobación se sintió desde el calentamiento. Las únicas ovaciones fueron para Dani Carvajal, Jude Bellingham y el rival Santi Cazorla. Vinicius Jr. también fue silbado cada vez que tocó el balón. Mbappé, que ingresó desde el banco, recibió una silbatina notable al calentar y al entrar al campo.
El presidente Florentino Pérez, en su primera conferencia de prensa en 11 años, defendió su gestión y descartó renunciar, aunque abrió un plazo de diez días para presentar candidaturas. Para ser candidato se necesita un aval de 187 millones de euros y 20 años de socio, condiciones que limitan las alternativas. El único nombre que suena es el de Enrique Riquelme, con apoyo del presidente de Iberdrola.
En el plano deportivo, el equipo ganó 2-0 con goles de Gonzalo García y Bellingham, pero el malestar persiste. La posible vuelta de José Mourinho como entrenador, que implicaría pagar 6 millones de euros al Benfica, ya circula en los pasillos del club. La crisis, que incluye una pelea interna entre Federico Valverde y Tchouameni, multada con 500 mil euros cada uno, mantiene en vilo a la institución.
