La compañía aeroespacial de Elon Musk confirmó un proyecto para fabricar semiconductores en el condado de Grimes, que generaría miles de empleos y requerirá una inversión que podría alcanzar los US$ 119.000 millones.
La compañía aeroespacial SpaceX, fundada por Elon Musk, anunció una inversión inicial de US$ 55.000 millones para construir una planta de fabricación de chips en Texas, denominada Terafab. El proyecto cuenta con el respaldo público del gobernador Greg Abbott, quien destacó su impacto económico para el estado.
Según informó Reuters, la instalación generará miles de empleos directos e indirectos, tanto durante la construcción como en su operación futura. Terafab es una iniciativa conjunta de SpaceX y Tesla, y en abril se sumó Intel para el diseño, fabricación y empaquetado de chips de alto rendimiento a escala.
El complejo se ubicaría inicialmente en el condado de Grimes, dentro de una zona designada como de reinversión económica, aunque Musk señaló en su cuenta de X que aún se evalúan otras ubicaciones. El proyecto contempla varias etapas de expansión, y el monto total podría escalar hasta US$ 119.000 millones si se concretan las fases posteriores.
En paralelo, SpaceX presentó su solicitud de oferta pública inicial (IPO) de forma confidencial en abril y proyecta su roadshow para la primera semana de junio, con una valuación estimada de US$ 1,75 billones.
El desarrollo requerirá miles de hectáreas y más de 10 gigavatios de capacidad eléctrica en su etapa completa, según el Houston Chronicle, lo que lo posiciona como uno de los proyectos industriales más demandantes en infraestructura energética de Texas. Para afrontar ese consumo, el proyecto contempla soluciones propias de generación eléctrica o acuerdos con proveedores.
El impacto regional ha generado opiniones divididas entre los residentes. Las autoridades locales abrieron espacios para recibir comentarios públicos, y el juez del condado de Grimes, Joe Fauth III, indicó que durante el proceso de evaluación recibió tanto apoyos como oposiciones. El debate local gira en torno al equilibrio entre crecimiento económico, uso de recursos y transformación del entorno rural. El condado analiza el impacto fiscal del proyecto y evalúa un acuerdo bajo el esquema de reinversión económica que permitiría reducir temporalmente la carga de impuestos a la propiedad.
