El jefe de gabinete fue ratificado por Milei en su peor momento, mientras la investigación sobre su patrimonio entra en etapa decisiva. Los departamentos ilícitos revelan una trama que abarca a toda la gestión libertaria.
El jefe de gabinete, en el centro de la tormenta política, fue ratificado por el presidente Javier Milei en medio de las denuncias que lo involucran en una presunta trama de corrupción. La investigación sobre su patrimonio, que incluye la adquisición de departamentos sin justificación aparente, avanza en los tribunales y expone posibles vínculos con sobresueldos y operaciones con la criptomoneda $LIBRA.
Según fuentes judiciales, las hipótesis sobre la ruta del dinero apuntan a un esquema de enriquecimiento ilícito que habría beneficiado a funcionarios de alto rango. Los allanamientos realizados en las últimas semanas revelaron documentación que sugiere transferencias no declaradas y propiedades adquiridas a través de testaferros.
El oficialismo, por su parte, defiende la gestión del jefe de gabinete y asegura que todas las acusaciones forman parte de una campaña de desprestigio. Sin embargo, la oposición exige una investigación exhaustiva y la conformación de una comisión bicameral para esclarecer los hechos.
El caso, que ya se conoce como «Adornigate», podría tener implicancias en la estabilidad del gobierno libertario, que enfrenta su mayor crisis desde que asumió el poder.
