El avance del mar y la pérdida de arena ponen en riesgo a propiedades y balnearios en la zona norte de Necochea, mientras se evalúa una obra de refulado para recuperar la costa.
La erosión costera se agrava día a día en Bahía de los Vientos, un paraíso natural ubicado a unos cinco kilómetros al norte de Necochea, provincia de Buenos Aires. El fenómeno, que combina la acción constante de las olas, el viento y la actividad de los loros barranqueros, ha provocado la desaparición de aproximadamente 2500 metros de playa desde la inauguración de la Escollera Sur del puerto de Quequén en 2008.
Según explicaron vecinos y especialistas consultados, la escollera interrumpió la deriva litoral de arena, lo que generó un déficit de sedimentos en la costa norte. A pesar de los intentos por contener el avance del mar con rocas al pie de los acantilados, el océano continúa ganando terreno y pone en riesgo tanto a balnearios históricos como a nuevas propiedades inmobiliarias.
Desde el Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, su presidente Mariano Carrillo confirmó que se encuentra en agenda la realización de un estudio de impacto ambiental para avanzar con un proyecto de refulado, consistente en extraer arena retenida en el margen este de la escollera o producto del dragado del canal de acceso para volcarla sobre la costa. Una obra similar se realizó en Mar del Plata en 1998, con resultados positivos en la ampliación de playas.
“Tenemos el compromiso de avanzar con el estudio de impacto ambiental que permitirá concretar el refulado y recuperar nuestras playas”, afirmó Carrillo durante el aniversario del puerto. No obstante, el proceso se ha visto demorado por una protesta de camioneros que paralizó la operatoria portuaria durante tres semanas.
El ingeniero civil Néstor Diez, consultado sobre la situación, señaló que “el avance del mar está súper acelerado, es exponencial y será cada vez peor”. Para Diez, la solución requiere combinar el refulado con escollerados que retengan la arena, ya que de lo contrario el problema podría repetirse en el mediano plazo.
Los vecinos afectados coinciden en que la responsabilidad de la remediación recae sobre el Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, ente que impulsó la extensión de la escollera y que hoy cuenta con recursos provenientes del movimiento de cereales para financiar las obras necesarias.
