La morosidad de los hogares argentinos alcanzó el 11,2% en febrero, el nivel más alto en dos décadas, impulsada por el aumento de la inflación y la caída de los salarios reales.
La pérdida de la calidad de vida no solo se refleja en la caída del consumo, sino también en los esfuerzos de los hogares por mantener ciertos gastos mediante el endeudamiento, que luego no pueden afrontar debido al incremento significativo de los costos. La mora de las familias alcanzó el 11,2% en febrero, cuadruplicándose en los últimos doce meses, según datos del Instituto Argentina Grande. Este es el peor registro de las últimas dos décadas. En febrero de 2025, la irregularidad en los pagos era del 2,9%, lo que evidencia la creciente presión sobre la capacidad de pago de los hogares.
Los aumentos más notables se dieron en los préstamos personales, con una morosidad del 13,8%, y en las tarjetas de crédito, que llegó al 11,6%. El crédito a hogares, que impulsó el consumo durante casi dos años, se estancó desde el cuarto trimestre de 2025, en el marco del fuerte aumento de las moras. Por el lado laboral, los salarios privados registrados cayeron un 3,6% en términos reales entre agosto de 2024 y febrero de 2025, y se destruyeron casi 100 mil puestos formales hasta enero.
La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia señaló que “la masa salarial y su impacto en el consumo no será un motor de una eventual recuperación”. Al mismo tiempo, los recursos del gobierno nacional retrocedieron un 5% interanual en términos reales durante el primer trimestre, lo que limita los márgenes para ampliar el gasto público. En ese contexto, el gobierno optó por relajar los encajes bancarios, reduciendo las tasas de interés del 30% nominal anual al 22,5%, para abaratar los préstamos e impulsar la demanda. Sin embargo, el Banco Provincia advirtió que, debido a la elevada mora, “en el último mes, los préstamos a las familias y las empresas casi no crecieron en términos reales y por ahora no servirían para el rebote”.
En el sector corporativo, una de cada ocho compañías registra atrasos en sus pagos. En el Congreso, la oposición impulsa seis proyectos de cinco bloques para abordar el endeudamiento descontrolado de las familias. El diputado Guillermo Michel (Unión por la Patria) presentó un “Programa de desendeudamiento de las familias argentinas”, que prevé una línea de crédito directa del Anses para jubilados, trabajadores, monotributistas y beneficiarios de planes sociales. Por su parte, Natalia Zaracho e Itaí Hagman proponen un Régimen Esencial de Desendeudamiento, con una declaración de emergencia por dos años para los hogares. Las diputadas Lucía Cámpora, Julieta Campo y Gabriela Estévez impulsan un Programa Nacional de Alivio de Deuda Personal, que obliga a bancos y entidades no financieras a renegociar las deudas de personas en mora mediante un procedimiento administrativo.
