La médica clínica Fernanda Montes de Oca cuestiona la creencia tradicional que vincula la hipertensión exclusivamente con malos hábitos y señala que se trata de un proceso biológico complejo.
La hipertensión es considerada desde hace años una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares en el mundo. Durante décadas, se la asoció al poco cuidado de los pacientes, pero la médica clínica Fernanda Montes de Oca plantea una revisión de ese enfoque.
“La presión arterial no empeora solo porque el paciente ‘no se cuida’”, afirma la especialista en ciencias en nutrición e inmunología avanzada. Según explica, “la hipertensión empeora porque es una enfermedad que, una vez iniciada, modifica la estructura del sistema que la regula”.
Montes de Oca señala que la clave está en el comportamiento de la sangre dentro de los vasos sanguíneos. Cuando el flujo se vuelve turbulento —por rigidez en los vasos o cambios en su diámetro— se daña la capa interna de las arterias, afectando al endotelio. “El endotelio no es solo un recubrimiento de vasos. Es un órgano activo que regula el tono vascular”, detalla.
La investigadora sostiene que, al perder su función protectora, se genera un círculo vicioso que eleva la presión y empeora la salud vascular. En su cuenta de X, relató el caso de un paciente que notaba que su presión arterial empeoraba con los años, incluso cuidándose. A partir de allí, Montes de Oca advirtió que la respuesta “no empieza en la medicina, sino en la física”.
“Hay que hablar de flujos”, remarcó. Explicó que la sangre no fluye de forma aleatoria: “En condiciones normales, lo hace en capas ordenadas, silenciosas y eficientes”. Cuando aumentan la velocidad, el diámetro del vaso o disminuye la viscosidad, “aparece el caos y cuando se supera cierto umbral, el flujo se vuelve turbulento”. Factores como placas de ateroma, estenosis o lesiones en los vasos alteran ese flujo.
En grandes vasos como la aorta, cierto grado de turbulencia puede ser normal, pero “el problema es cuando esta turbulencia aparece donde no debería o se vuelve sostenida”. La especialista detalló que el endotelio produce óxido nítrico, que “abre el vaso, inhibe la inflamación y mantiene la sangre fluyendo”. Cuando se lesiona, deja de proteger y comienza a participar en el problema: aumentan sustancias vasoconstrictoras como la endotelina y se activa la inflamación. “Se convierte en agresión, fricción, impacto contra la pared vascular, microlesión repetida de la capa más interna de las arterias y venas”, concluyó.
