Los votantes del estado norteamericano deciden este martes si habilitan a la Asamblea General a modificar temporalmente los mapas electorales, en una medida que podría alterar la representación federal y reaviva el debate sobre el control partidario de los distritos.
Este martes 21 de abril, los ciudadanos de Virginia participan en una elección especial para decidir sobre una enmienda a la Constitución del estado relacionada con la redistribución de distritos electorales del Congreso de los Estados Unidos. La pregunta en la boleta electoral consulta si se debe permitir que la Asamblea General adopte temporalmente nuevos distritos para «restablecer la equidad» en las próximas elecciones, retomando el proceso estándar después del censo de 2030.
Actualmente, la tarea de rediseñar los distritos corresponde a una comisión bipartidista que actúa cada diez años, tras el censo nacional. La enmienda habilitaría al poder legislativo estatal a intervenir de manera excepcional antes de esa fecha, solo si otro estado modifica sus distritos antes de 2031 sin una orden judicial. Este permiso tendría un plazo limitado, con vencimiento el 31 de octubre de 2030.
El resultado de este referéndum podría modificar la composición de la delegación de Virginia en la Cámara de Representantes de EE.UU., que actualmente cuenta con seis representantes demócratas y cinco republicanos. Algunas proyecciones indican que, con nuevos distritos, la relación podría ampliarse a favor del Partido Demócrata.
Los centros de votación permanecen abiertos entre las 6:00 y las 19:00 horas. Quienes no estén registrados pueden completar el trámite el mismo día y emitir un voto provisional.
Posiciones a favor y en contra
Los partidarios de la enmienda, entre los que se encuentran dirigentes demócratas y figuras como el expresidente Barack Obama, argumentan que es una respuesta necesaria a cambios realizados en otros estados, como Texas y California, que alteraron el equilibrio electoral. «Esta enmienda les da el poder de igualar las condiciones», señaló Obama.
Por su parte, los opositores, que incluyen a líderes republicanos como el expresidente Donald Trump y el titular de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, consideran que la medida traslada el control de los distritos a actores políticos con intereses partidarios, contradiciendo una reforma aprobada en 2020 que asignaba esta función a una comisión independiente. «La solución a la manipulación partidista de mapas electorales en otro estado no es importarla aquí», afirmó el representante Rob Wittman.
