El escándalo en torno al jefe de Gabinete se enmarca en una caída de la confianza en el Gobierno, según datos de la Universidad Di Tella, mientras surgen comparaciones con otros sectores del oficialismo.
En las últimas semanas, el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha ocupado un lugar central en la agenda pública. La investigación por presuntas irregularidades en la escrituración de un inmueble y por pagos recibidos de un contratista estatal ha generado un intenso debate político y mediático.
Paralelamente, el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella registra una contracción acumulada del 6.5% en el primer trimestre del año, con caídas en enero, febrero y marzo. Algunos analistas vinculan este descenso con un descontento más amplio hacia los resultados de la política económica.
El perfil de las acusaciones contra Adorni ha llevado a comentaristas a describir sus supuestas ambiciones como «típicas de clase media», en contraste con operaciones de mayor escala que suelen asociarse a procesos de privatización. Según información de medios, habría recibido pagos mensuales de un contratista de la TV Pública por un total de 1.67 millones de pesos entre 2022 y 2023.
En otro ámbito, se informó sobre el posible proceso de venta del 70% de la principal distribuidora de gas del país, valuada en unos 800 millones de dólares. Según publicaciones, un consorcio que incluiría a la familia Neuss, cercana al asesor presidencial Santiago Caputo, se habría posicionado como potencial interesado, junto a fondos internacionales.
El debate continúa abierto, con cuestionamientos sobre la velocidad de la Justicia en diferentes causas y reflexiones sobre los distintos perfiles socioeconómicos dentro del propio Gobierno.
