La especialista Ana Chezzi explicó en una entrevista cómo ciertos hábitos nocturnos, como ingerir líquidos tras la cena, pueden afectar la digestión y el sueño, además de brindar recomendaciones para una dieta equilibrada.
El hábito de llevar un vaso de agua a la mesita de luz antes de dormir es común en muchos hogares, pero según la nutricionista Ana Chezzi, no es lo más recomendable. En una entrevista con LN+, la especialista explicó que esta acción puede alterar la conciliación del sueño. «Tomarse ese vaso antes de irse a dormir no es lo mejor porque licúa los jugos digestivos», afirmó Chezzi. «Si cenamos pesado, hay que tratar de evitar el agua antes de dormir», insistió, aclarando que el agua es mejor consumirla antes de comer y durante todo el día para alcanzar la ingesta diaria recomendada.
Consultada sobre la mejor hora para la última comida, la profesional indicó: «Lo ideal sería comer tipo ocho de la noche. Después estar en familia y finalmente dormir. Lo ideal es que la cena sea muy liviana». Además, destacó la importancia de dosificar el consumo de lácteos y grasas por la noche para facilitar la digestión, recordando que «el aparato digestivo trabaja todo el tiempo: no espera a que uno se despierte».
Chezzi también se refirió a la planificación de las comidas según la actividad. «En el desayuno, lo ideal es comer proteínas y una cantidad normal de grasas saludables. El hidrato de carbono también es útil, pero no si te sentás ocho horas en una oficina. El hidrato es mejor comerlo si te vas a entrenar», enumeró.
Respecto a la alimentación infantil, la nutricionista criticó la elección de algunos productos: «Muchos creen que darles a sus hijos un paquete de galletas y una cajita con jugo es llenarlos de energía, cuando en realidad es puro azúcar». Señaló que estos alimentos suelen contener jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), que genera picos de glucemia y están diseñados para ser adictivos.
Finalmente, Chezzi vinculó la alimentación con los estados de ánimo, observando que en momentos de tristeza o enojo se suele recurrir a hidratos de carbono que producen una sensación de placer, lo que puede iniciar un círculo vicioso. Como consejo general, recomendó el consumo de hasta cuatro yemas de huevo por día y priorizar alimentos naturales como frutas, verduras, huevos y carnes.
