Tras un 2025 de expansión en todos los sentidos, el mundo de la Inteligencia Artificial se enfrenta a un nuevo desafío y una consecuente reconfiguración: más allá de la innovación tecnológica, la inversión en la industria de la IA estará fuertemente relacionada con el aumento en la demanda de energía y capacidad de construir nuevos centros de datos. En este escenario, la agencia calificadora de riesgo Moody’s estima que en 2026 habrá inversiones por al menos u$s3 billones para mantener el ritmo de crecimiento de este sector.
En detalle, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que la capacidad global de los centros de datos, medida por el consumo de electricidad, alcanzará alrededor de 600 teravatios/hora (TWh) en 2026, un 14% más que los estimados en 2025 y que, además, refleja un aumento del 20% con respecto al consumo real de 2024.
En armonía con este análisis, BlackRock estima – a raíz de su informe Investments Directions – que durante 2026 los inversores que buscan capturar el crecimiento vinculado a la IA están reorientando sus apuestas hacia la energía y la infraestructura. Ese cambio se vio reflejado cuando solo una quinta parte de los encuestados – de 732 empresas consultadas en la región EMEA -consideró que los grandes grupos tecnológicos estadounidenses siguen siendo la opción más atractiva para invertir en inteligencia artificial.
Este movimiento también empieza a dejar el discurso y reflejarse lentamente en Wall Street: desde octubre, el rendimiento de las 7 empresas líderes en tecnologías – quienes llevan adelante las mayores innovaciones en herramientas de IA – cayó un 2%, según el indicador de Bloomberg. En contrapartida, los actores por fuera de las 7 magnificas crecieron – en conjunto – un 1,8% durante el mismo periodo.
El aumento de la demanda de centros de datos y energía
El informe de Moody’s toma de base las cifras expuestas por la AIE para reflejar el aumento de demanda y, además, adelanta que «los proyectos de centros de datos a hiperescala más grandes con niveles de capacidad superiores a los 300 MW» que entrarán en operación en 2026, «aumentarán exponencialmente la capacidad en algunos mercados y, al mismo tiempo, creará nuevos«.
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Según la calificadora de riesgo, es esta demanda creciente la que impulsará un crecimiento en las inversiones en el sector IA que alcanzará la cifra de u$s3 billones en 2026. Este número continuará en crecimiento hasta 2029, buscando instalar más capacidad de servidores internos, equipos informáticos, centros de datos y nueva capacidad energética para alimentar la demanda de las nuevas herramientas tecnológicas.
En este sentido, Moody’s estima que el crecimiento será «sólido en todas las regiones» del mundo.
En América del Norte, se espera una inversión apalancada en «Columbus, Atlanta y las ciudades de Dallas, Fort Worth, San Antonio y Austin en Texas».
En América Latina, el panorama muestra una carga informática instalada que alcanzó los 1.36 GW en 2025, con casi 1 GW extra en construcción. Así, se destaca el rol que tendrán los principales centros de datos como «como São Paulo, Querétaro y Santiago».
En este proceso, el informe subraya la importancia de la adecuación que hagan los gobiernos regionales – como las exenciones fiscales y simplificación de permisos – para atraer a los hiperescaladores. En Argentina, actualmente rige el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), programa sobre el que se inscribió, por ejemplo, el anuncio de OpenAI y Sur Energy para construir un centro de datos que alcanzará una capacidad de hasta 500 MW.
Más allá de las expectativas de inversión, la necesidad de más infraestructura y energía trae aparejados algunos riesgos en el ecosistema tecnológico. Es que, según la calificadora, la «mayor parte de la nueva capacidad de los centros de datos que entre en funcionamiento será utilizada por hiperescaladores para servicios en la nube, como Google, filial de Alphabet Inc; Microsoft Corporation; Amazon Web Services; y Oracle Corporation» que en el pasado «han alquilado previamente la capacidad para satisfacer su creciente cartera de clientes para la nueva demanda informática».
Esta dinámica limitará «el riesgo de que ingrese al mercado un excedente de capacidad sin ocupar, aunque aumenta el riesgo de concentración de contrapartes», según el informe de Moody’s. A modo de ejemplo, se prevé que únicamente las inversiones de capital de seis grandes jugadores – Microsoft, Amazon, Alphabet, Oracle, Meta Platforms Inc. y CoreWeave, Inc – alcancen los u$s500.000 millones en 2026 y U$S600.000 millones en 2027.
El freno regulatorio y la nueva dinámica en la inversión en IA
El informe también analiza que áreas lograrán absorber la nueva demanda, en relación con su flexibilidad regulatoria y el acceso a fuentes de energía.
«Las regiones con leyes favorables probablemente sigan experimentando nuevos desarrollos, mientras que algunas están modificando sus marcos regulatorios para fomentar la construcción de nuevos centros de datos para IA, como la ley ReData de Brasil o la reciente orden ejecutiva del presidente de EE. UU., Donald Trump, destinada a anticiparse a la regulación estatal sobre IA para evitar una heterogeneidad normativa que incremente los costos de cumplimiento», anticipa el estudio y destaca a Estados Unidos y la región de Asia Pacífico como territorios donde crecerá la oferta.
Moody’s también pone el foco sobre el cambio de estrategia en múltiples inquilinos de centros de datos que, ante la velocidad de desarrollo del sector y el riesgo de quedarse atrás, aceptan «riesgos de entrega que antes no asumían». Entre ellos, destacan «la disponibilidad de energía y servicios esenciales como requisitos de finalización» o bien el «compartir el riesgo de eventos inesperados».
Por último, la calificadora de riesgo puso el foco sobre los actores centrales que financiarán la expansión de centros de datos y otros proyectos de esta índole.
«Los bancos seguirán desempeñando un papel destacado en el financiamiento de los nuevos centros de datos en construcción, y los inversores institucionales participarán cada vez más junto con los bancos, dada la gran cantidad de capital necesaria», destacan. Entre esos nuevos actores, Moody’s prevé ver «más financiamiento» del sector de criptoactivos durante 2026.
