La red social profesional con más de 1.300 millones de usuarios enfrenta un incremento de mensajes generados por bots, lo que afecta la confianza en las comunicaciones. Especialistas señalan que la inteligencia artificial permite personalizar los envíos a escala y advierten sobre el riesgo de que los usuarios descarten oportunidades reales.
LinkedIn, la red social profesional fundada hace 23 años y con más de 1.300 millones de usuarios, registra un aumento de mensajes automatizados en su bandeja de entrada, según relevamientos del sector. Herramientas de inteligencia artificial permiten redactar textos personalizados y enviarlos de forma masiva, lo que dificulta distinguir una propuesta genuina de un mensaje generado por un bot.
El fenómeno se apoya en aplicaciones que se conectan a la cuenta de LinkedIn y automatizan el envío de invitaciones y mensajes. Estas herramientas espacian las acciones para imitar el ritmo humano y evitan ser detectadas por la plataforma. Guillermo González Pimiento, LinkedIn Top Voice y creador del método de Venta Silenciosa, afirmó: “LinkedIn prohíbe automatizar mensajes e invitaciones mediante bots o herramientas no autorizadas. Quienes lo hacen también arriesgan su cuenta”.
Juanjo Marle, recruiter y consultor de Recursos Humanos especializado en LinkedIn, sostuvo: “Creo que estamos empezando a sufrir una especie de inflación del mensaje profesional: recibimos tantos impactos que cada mensaje individual vale menos en términos de atención”. Agregó que “un candidato puede interpretar como spam una oportunidad laboral que sí es real y relevante para él”.
Pehuén Cittadini, CEO de Ranko SRL, empresa argentina de protección contra incendios que utiliza LinkedIn para expandir su negocio, describió su experiencia como usuario: recibe a diario propuestas que comienzan con frases como “leí tu contenido, me parece interesante tu perfil”. Calificó a la plataforma como “una red de falsedad” y señaló que, si bien le sirve para buscar candidatos y construir marca, no la utiliza para vender.
Los especialistas coinciden en que el límite está en el engaño y la irrelevancia. Marle explicó: “Automatizar el contacto no debería significar automatizar la relación”. Pimiento, por su parte, sostuvo: “Aceptar una conexión tampoco significa aceptar una presentación comercial inmediata. Y poner el nombre del destinatario al principio de una plantilla apenas demuestra que tienes su nombre”.
El correo electrónico atravesó un proceso similar hace dos décadas, con la proliferación de newsletters y filtros de spam. En LinkedIn, la frontera entre lo comercial y lo personal es más difusa, según los consultados. La paradoja que señalaron es que nunca hubo tantas herramientas para llegar a las personas indicadas y, al mismo tiempo, nunca fue tan difícil lograrlo.
