Un estudio de opinión pública difundió datos sobre hábitos de consumo, endeudamiento y acceso a alimentos. El informe indica que el 53% de los consultados modificó sus compras, el 26% pidió dinero prestado y el 31% afirma que sus ingresos no cubren los gastos mínimos. El INDEC informó que la pobreza alcanzó al 32,3% en el primer semestre de 2026.
Un estudio de opinión pública presentado por un consultor y analista político difundió datos sobre hábitos de consumo, endeudamiento y acceso a alimentos en Argentina. Según las mediciones, el 53% de los consultados debió cambiar sus hábitos de compra y compra lo que puede en lugar de lo que quiere. En el nivel socioeconómico bajo-bajo, esa cifra asciende al 68%. El 27% de los encuestados declaró que sus ingresos le alcanzan, mientras que el 31% afirmó que ni siquiera cubre sus gastos mínimos.
El informe señala que el 26% de los consultados pidió dinero prestado para gastos cotidianos, el 21% se endeuda con tarjeta de crédito y el 14% recurre a sus ahorros. Los entrevistados relataron que utilizan la tarjeta para comprar comida, recurren a préstamos de billeteras virtuales, piden a amigos o familiares y también al prestamista del barrio. En el circuito informal, las deudas se renuevan mes a mes y, según el informe, en ese mercado si no hay dinero para pagar se retiran bienes como bicicletas o televisores.
En cuanto a la alimentación, en los sectores bajos se repite el relato de que se saltean comidas: se almuerza y no se cena. En los sectores medios, la carne desapareció del menú. Docentes entrevistadas relataron que alumnos les dicen «Seño, hoy no he comido». Las escuelas vuelven a funcionar como comedores, según el informe, que compara la situación con la de 2001/2002.
El estudio también aborda la situación laboral: para sobrevivir aparece el pluriempleo, con dos o tres changas, salarios cobrados en cuotas y el trabajo en aplicaciones como Uber o Rappi. Trabajar más horas y, aun así, no alcanzar.
En la clase media, el ajuste continúa en prepaga, colegio privado, salidas, gimnasio y vacaciones. La capacidad de ahorro es cero. La mayoría de los entrevistados de nivel medio se autoubica como clase baja o media baja. «Tengo un doctorado y hoy soy casi una indigente» es un relato repetido, según el informe.
Respecto de la inflación, algo más del 50% no cree en el índice oficial, un 33% cree en el índice pero dice que los ingresos no le alcanzan y solo un 14% cree en el índice y no tiene problemas económicos.
El informe también consigna datos oficiales del INDEC: en el primer semestre de 2026 la pobreza llegó al 32,3% y el 7,5% de las personas no cubría la canasta básica alimentaria, lo que representa 2,2 millones de personas en los grandes centros urbanos y unos 3,5 millones si se proyecta a todo el país.
El texto sostiene que para la mayoría no llegar a fin de mes implica endeudarse y recortar, mientras que para más de 3 millones de argentinos significa no cubrir siquiera la comida. Agrega que las palabras con que los participantes describen el momento del país incluyen angustia, incertidumbre y preocupación en todos los segmentos, con desesperación en los niveles bajos y decepción y traición entre votantes de Milei desilusionados. Una frase lo sintetiza: «Hoy en Argentina no se vive. Se sobrevive».
El Presidente busca cadáveres en la calle para medir la crisis, según el informe. La crisis está en otro lado: en la deuda que se renueva, en la cena que se saltea, en el segundo trabajo y en la angustia de no saber si el mes que viene se podrá repetir la hazaña, concluye el texto firmado por un consultor y analista político.
