En el último debate antes del balotaje en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro intercambiaron acusaciones sobre modelos económicos, pobreza e inflación, utilizando la situación argentina como argumento político.
El debate que se desarrolló en la sede de O Globo tuvo momentos de tensión y anticipó una segunda vuelta reñida para el domingo.
Buenos Aires, 23 octubre (NA) – La Argentina se convirtió en uno de los principales ejes del último debate presidencial previo al balotaje en Brasil, donde el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro intercambiaron acusaciones sobre modelos económicos, pobreza e inflación, utilizando la situación argentina como argumento político.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando Lula cuestionó a su rival sobre su visión económica y le preguntó si había adoptado la “motosierra” del presidente argentino Javier Milei. El mandatario brasileño sostuvo que las políticas aplicadas en Argentina derivaron en un deterioro social y aseguró que el país registra elevados niveles de pobreza. En ese contexto, afirmó que “la pobreza llegó al 40% en Argentina” y señaló que “la gente come carne de burro”.
La referencia provocó una respuesta de Bolsonaro, quien atribuyó la crisis argentina a los gobiernos de centroizquierda que precedieron a Milei. Según el senador, “la izquierda gobernó durante 20 años y destruyó” al país, además de dejar una economía al borde de la hiperinflación antes de la llegada del actual mandatario libertario.
La Argentina volvió a aparecer en el debate cuando Flávio Bolsonaro comparó a Lula con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El candidato opositor acusó a ambos dirigentes de haber impulsado políticas basadas en la expansión del gasto público y la emisión monetaria, que, según sostuvo, terminaron generando inflación y deterioro del poder adquisitivo de la población.
En otro tramo del intercambio, Bolsonaro preguntó a Lula si pretendía repetir en Brasil lo que, a su entender, ocurrió durante los gobiernos kirchneristas en Argentina. En ese marco, responsabilizó a la exmandataria argentina por haber dejado un país con elevados índices de pobreza y utilizó ese ejemplo para cuestionar las políticas económicas del Partido de los Trabajadores (PT).
Más allá de las referencias a la Argentina, el debate estuvo marcado por un cruce sobre la situación económica y las obras públicas en Brasil. Bolsonaro acusó al Gobierno de incrementar la presión tributaria, elevar el endeudamiento de las familias y mantener paralizados numerosos proyectos de infraestructura. “Brasil volvió a ser un gran cementerio de obras”, afirmó al cuestionar la gestión de Lula.
El presidente respondió que su adversario se concentra exclusivamente en hablar de impuestos y carece de sensibilidad frente a los problemas sociales. “Bolsonaro no sabe lo que es el hambre”, replicó el mandatario, quien también defendió las inversiones realizadas durante su gestión en rutas, puertos y aeropuertos.
Otro de los momentos de mayor tensión se produjo cuando Flávio Bolsonaro se refirió a Lula como “nueve dedos”, en alusión al accidente laboral que sufrió el actual presidente cuando era joven y que le costó parte de un dedo de una mano. Tras la reacción del mandatario y su reclamo de respeto hacia los trabajadores que sufren accidentes laborales, el senador ofreció disculpas.
El debate también incluyó cuestionamientos sobre las tasas de interés, la inflación y la relación con Estados Unidos. Lula acusó al senador de alinearse con las posiciones del presidente estadounidense Donald Trump, mientras que Bolsonaro responsabilizó al Gobierno por la pérdida de poder adquisitivo de los brasileños y sostuvo que los sectores más vulnerables son los que más sufren los efectos de la inflación.
A dos días de la segunda vuelta presidencial, el enfrentamiento dejó en evidencia que la situación económica y política de la Argentina se transformó en una de las principales referencias utilizadas por ambos candidatos para defender sus propuestas y cuestionar las de su adversario en la recta final de la campaña electoral brasileña.
Agencia NA.
