Los índices bursátiles europeos registraron caídas este lunes 19 de octubre, impulsadas por la incertidumbre política en Francia e Italia y las dudas sobre las inversiones en inteligencia artificial. El CAC 40 francés retrocedió 1,5% y el FTSE MIB italiano 1,6%, mientras el euro se debilitaba frente al dólar.
Las Bolsas globales iniciaron la semana con caídas en Europa, donde la escalada de violencia social en Francia e Italia puso en primer plano la fragilidad de las cuentas públicas y la capacidad de los gobiernos para avanzar con planes de ajuste fiscal. A la incertidumbre política se sumaron las dudas sobre las millonarias inversiones en inteligencia artificial, que ya habían afectado a Wall Street en la última rueda de la semana pasada.
París y Milán encabezaron las pérdidas de los mercados europeos este lunes 19 de octubre. El índice francés CAC 40 retrocedía 1,5%, mientras que el FTSE MIB de Italia cedía 1,6%. En la misma dirección operaban el DAX de Frankfurt, con una baja de 1,3%, y el FTSE 100 de Londres, que perdía 1%, según cotizaciones relevadas por AFP a las 10.30 GMT.
La presión también alcanzó a los bonos soberanos y al euro, en una jornada marcada por la búsqueda de activos considerados más seguros. La moneda europea se debilitaba hasta los US$ 1,1208, frente a los US$ 1,1236 del cierre del viernes.
«Las acciones europeas muestran una debilidad generalizada, pero Francia e Italia se están llevando la peor parte», señaló Neil Wilson, estratega de inversiones de Saxo UK.
El principal foco de preocupación de los inversores está en Francia, donde las manifestaciones contra el costo de vida derivaron durante el fin de semana en episodios de violencia urbana. Las protestas dejaron cerca de 2.400 detenidos el sábado y casi 1.000 policías heridos, según el Ministerio del Interior francés. Los disturbios incluyeron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, saqueos y daños en comercios, particularmente en París.
El presidente Emmanuel Macron condenó la violencia, mientras el gobierno enfrenta un escenario político complejo por la discusión del presupuesto de 2027. El proyecto contempla recortes de gastos por miles de millones de euros, pero mantiene elevados niveles de endeudamiento. El creciente descontento social amenaza con dificultar la aprobación de las medidas fiscales que el mercado considera necesarias para estabilizar las cuentas públicas.
Francia arrastra una deuda pública cercana al 120% de su Producto Bruto Interno (PBI), mientras el incremento de los rendimientos de sus bonos refleja la mayor prima de riesgo que exigen los inversores para financiar al Estado.
La tensión también se trasladó a Italia, donde se registraron enfrentamientos y episodios de violencia en Milán, el principal centro financiero del país. La primera ministra Giorgia Meloni convocó para este lunes una reunión de seguridad destinada a analizar la situación.
El deterioro del clima social en dos de las principales economías de la eurozona agregó incertidumbre a un escenario financiero ya condicionado por el elevado endeudamiento público y las perspectivas de crecimiento moderado.
Más allá de la crisis europea, los inversores mantienen la atención puesta en Estados Unidos, donde la corrección de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial abrió interrogantes sobre la sostenibilidad del fuerte ciclo de inversiones del sector. Wall Street cerró en baja el viernes, con el Dow Jones retrocediendo 0,3% hasta 52.002,41 puntos.
El mercado comenzó a cuestionar si los miles de millones de dólares que las grandes compañías destinan a centros de datos, infraestructura tecnológica y desarrollo de modelos de inteligencia artificial podrán traducirse en ganancias suficientes para justificar ese volumen de inversión. La preocupación no está centrada únicamente en los costos, sino también en el creciente financiamiento que necesitan las empresas para sostener sus planes de expansión.
En ese contexto, los balances corporativos de esta semana tendrán un papel central para determinar el comportamiento de los mercados. «Los resultados empresariales de esta semana serán cruciales para el sentimiento general de riesgo», advirtió Wilson, quien destacó especialmente la presentación de Meta, la empresa matriz de Facebook, una de las grandes compañías tecnológicas que lideran las inversiones en inteligencia artificial.
En Asia, las principales Bolsas cerraron con resultados mixtos. Japón registró una caída de 0,6% en el Nikkei 225, que terminó en 64.916,70 puntos, mientras que el índice compuesto de Shanghái avanzó 0,4%, hasta las 3.730,92 unidades.
El movimiento más fuerte se registró en Indonesia, donde la Bolsa de Yakarta se desplomó más de 5% y profundizó la caída de 11,6% del viernes. La crisis bursátil se desató después de que MSCI, uno de los principales proveedores internacionales de índices financieros, advirtiera que podría quitarle a Indonesia su clasificación de mercado emergente ante la falta de avances en materia de transparencia bursátil. La posibilidad de que el país sea excluido de los índices internacionales generó temores de una salida masiva de inversiones extranjeras. Goldman Sachs estima que una exclusión completa podría provocar retiros de capitales por hasta US$ 5.600 millones solamente entre los fondos de inversión pasivos.
En contrapartida, China aportó un dato positivo que no alcanzó para modificar sustancialmente el humor de los mercados. La segunda economía del mundo creció 4,5% interanual durante el tercer trimestre de 2026, por encima de las expectativas de los analistas, que proyectaban una expansión del 4,4%. El resultado representó una aceleración respecto del crecimiento de 4,3% registrado entre abril y junio. No obstante, los inversores mantienen cierta cautela ante la debilidad del consumo interno y los problemas persistentes del sector inmobiliario chino.
En el mercado energético, los precios internacionales del petróleo registraban retrocesos pese a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. El barril de Brent, referencia internacional, caía 1,1% hasta los US$ 108,64, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, retrocedía 0,6% hasta los US$ 98,43.
La baja respondió a señales de que el suministro de crudo continúa saliendo de Medio Oriente, a pesar de las restricciones impuestas por Irán en el estrecho de Ormuz y los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen contra instalaciones petroleras de Arabia Saudita. También influyó la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de suspender la aplicación de un nuevo paquete de sanciones energéticas contra Rusia, una medida que podría facilitar una mayor disponibilidad de crudo en el mercado internacional.
Sin embargo, los precios siguen en niveles elevados, con el Brent por encima de los US$ 100, un factor que representa una presión adicional sobre los costos de producción, el transporte y la inflación mundial. Para Europa, particularmente dependiente de las importaciones energéticas, la persistencia de precios elevados supone un desafío adicional en momentos en que los gobiernos buscan contener el gasto público y enfrentar el malestar social generado por el costo de vida.
La combinación de tensiones políticas, deuda elevada, incertidumbre tecnológica y petróleo caro configura un escenario complejo para los mercados internacionales. Con los inversores atentos a los balances de las grandes compañías estadounidenses y a la evolución de la crisis europea, la volatilidad condiciona las próximas ruedas bursátiles.
