Un grupo de lechuzas comunes se reprodujo en una torre de agua del Upper West Side, un hecho que especialistas consideran el primero documentado en la historia moderna del distrito. Vecinos y aficionados se reúnen cada noche para observar a las aves.
Una familia de lechuzas comunes anidó en una torre de agua en el barrio de Upper West Side, en Manhattan, y se convirtió en un punto de interés para vecinos, fotógrafos y observadores de aves. Según especialistas, se trata del primer nido documentado de esta especie en la historia moderna del distrito.
El hallazgo se produjo a partir de sonidos nocturnos que los residentes comenzaron a escuchar a principios de septiembre. Elisabeth Williams y su esposo, Sam, oyeron chillidos y una aplicación identificó el sonido como el de una lechuza, según reportó Associated Press. El 3 de octubre, Sam vio una figura oscura pasar junto al patio de su departamento y Elisabeth logró fotografiarla; en la imagen distinguió el rostro claro en forma de corazón de una lechuza.
Poco después, la pareja advirtió que varias aves se posaban en lo alto de una torre de agua a una cuadra. Compartieron las fotografías con el medio local West Side Rag y la noticia se difundió por redes sociales y canales locales, de acuerdo con The New York Times.
David Barrett, observador de aves y administrador de la cuenta Manhattan Bird Alert, identificó a dos adultos y al menos cinco crías. Otros observadores creen haber visto seis, aunque la distancia y la oscuridad dificultan determinar el número exacto. Barrett declaró a Associated Press: “Tener una lechuza común es una rareza, pero no es noticia nacional. Lo que sí es noticia especial es que, por primera vez en la historia registrada, una familia se reproduce en Manhattan”.
La rutina de las aves comienza alrededor de las 19.45, según relató Williams a The New York Times. Las crías caminan y saltan sobre el techo de la torre y realizan vuelos cortos cerca de ese punto. Luego, los adultos se alejan hacia el parque y los callejones para cazar ratones y ratas; al regresar con alimento, las jóvenes lechuzas celebran desde el techo.
Thomas Obersteiner, vecino del edificio contiguo, puso su terraza a disposición de fotógrafos de naturaleza y en una ocasión unas 20 personas se reunieron allí para seguir los movimientos de las aves. “No podemos decir que no porque es muy divertido y estas personas son muy serias. Es hermoso”, señaló a Associated Press.
Las lechuzas comunes rara vez se dejan ver en los parques de Nueva York. El estado se encuentra en el límite norte de distribución de la especie, cuya población ha disminuido durante las últimas dos décadas debido a la pérdida de humedales y pastizales, según el Departamento estatal de Conservación Ambiental. En libertad, suelen refugiarse en cavidades de árboles; cerca de zonas habitadas, en graneros vacíos y silos. La abertura de una torre de agua en Manhattan no es un sitio habitual para ellas.
Andrew Farnsworth, ecólogo de migración del Laboratorio de Ornitología de Cornell, dijo a Associated Press que el hallazgo sorprendió incluso a los observadores más experimentados: “Hasta donde sabemos, como en el conocimiento colectivo de los observadores de aves, no ha habido un nido en Manhattan, al menos en la historia registrada”.
Jessica Wilson, directora ejecutiva de NYC Bird Alliance, afirmó: “Son mágicos, nocturnos, esquivos y no se ven con frecuencia, especialmente en el Upper West Side de Manhattan. Y tener la oportunidad de ver estas aves es realmente emocionante”.
