En el marco del Día de la Madre, una serie de testimonios de mujeres repasan decisiones que tomaron durante la crianza de sus hijos y que, con el tiempo, considerarían de otra manera. Las experiencias abarcan desde la vestimenta hasta el uso de dispositivos electrónicos.
En el marco del Día de la Madre, una serie de testimonios de mujeres repasan decisiones que tomaron durante la crianza de sus hijos y que, con el tiempo, considerarían de otra manera. Las experiencias abarcan desde la vestimenta hasta el uso de dispositivos electrónicos.
Una de las entrevistadas relató una situación observada en la vía pública: una madre con su hija pequeña en un cochecito, quien le indicó que se pusiera una campera. La niña comenzó un berrinche y la madre le quitó el libro que leía. La entrevistada mencionó que en ese momento quiso intervenir para sugerirle que no le arrancara el libro ni le gritara, sino que se lo dijera con firmeza, pero decidió no hacerlo al recordar que ella misma, cuando sus hijos eran pequeños, no habría aceptado un comentario similar.
La mujer compartió luego una lista de situaciones que, según su experiencia, evitaría hoy:
- Ayudar a vestirse a su hija mayor hasta los 10 años. Señaló que es necesario enseñarles a hacer las cosas por sus propios medios, aunque al principio las hagan mal, para evitar ser su esclava eterna.
- Obligarlos a ir a actividades que la madre quiere que hagan. Recomendó llevarlos a lo que ellos pidan, ya que son las únicas actividades que tienen chance de sostenerse en el tiempo.
- Exponerse en un chat de mamis. Dijo que lo hizo más de una vez y no lo recomienda. Aconsejó esforzarse por ser lo más «easy going» posible y sumarse a lo que quiera la mayoría, a menos que sea algo que ponga en riesgo al chico.
- Tema escolarización. Consideró importante tener en cuenta los horarios laborales de los progenitores. Por ejemplo, ella hace teatro a la noche y haberlos mandado siempre a la mañana fue una tortura. Mencionó que escuchó que empezaron a abrir jardines turno noche.
- Gritarles como loca porque estaba sacada. Reconoció que es una etapa en la que una vive alterada y sugirió ir a un lugar donde el niño no escuche, gritar, morder la almohada, revolear la almohada. Dijo que lo empezó a implementar cuando su hija tenía 12 años, pero que quienes están a tiempo empiecen antes.
La entrevistada aclaró que hasta el día de hoy sigue intentando evitar los gritos, pero no siempre le sale. «Es imposible no sacarse cada tanto de quicio y seguir mandándonos cagadas con nuestros hijos durante toda nuestra vida. Ninguna de nosotras zafa de esto», afirmó.
También consultó a otras madres, quienes enumeraron sus propias experiencias:
- «Seguir métodos de libros, como el Duérmete Niño, cuando ves que con tu hijo no es por ahí».
- «Cuando te dicen que el bebe rola y se puede caer, porfa hacele caso».
- «Querer que se haga amigo de los populares».
- «Elegirles la ropa y los colores cuando ellos ya lo pueden hacer».
- «Intentar que no se pasen a tu cama. Igual un día no se pasan más».
- «Darle el celu desde chiquito».
- «Sacarles el pañal o el chupete antes de tiempo. Grave error. Un día todo llega, se los juro».
- «Recomiendo que insistan con que se laven los dientes, siempre».
- «Yo quería mucha perfección, hoy sería una madre mucho más relajada».
- «Querer que hagan las cosas según el promedio, darle sus tiempos sin apurarlos».
- «Sobreprotegerlos, evitarles la frustración, salen muy frágiles».
- «Hacer por ellos cosas que pueden hacer solos».
Otra madre mencionó que «el juguete más caro será ignorado».
La entrevistada concluyó que sigue tratando de aprender a no estar siempre tan preocupada y confiar más en los procesos y en los hijos. «No tenerle tanto miedo a que se frustren o decepcionen. Un poco es necesario para constituirse como personas fuertes que es, en definitiva, lo que queremos que ellos sean», sostuvo.
