El piloto español Juan Bengoechea detalló su trayectoria desde su ingreso a la Academia General del Aire en 2009 hasta su especialización en el avión Eurofighter, y explicó cómo la acumulación de horas de vuelo habilita mayores responsabilidades.
Juan Bengoechea ingresó en la Academia General del Aire en 2009 y se graduó como piloto de caza cinco años después. Desde entonces pasó por distintos aviones, trabajó como instructor y se vinculó al Eurofighter.
Su carrera avanzó de manera progresiva. Con el tiempo comenzó a asumir funciones que requieren más experiencia dentro de las misiones de vuelo y una responsabilidad mayor dentro de la unidad.
«Cuando adquieres una experiencia muy alta, puedes empezar a ejercer más responsabilidad con respecto a las misiones de vuelo, piloto exhibidor, cosas así», explicó Bengoechea al describir cómo cambia el trabajo con los años.
En su caso, calcula que convertirse en un piloto realmente experimentado puede llevar entre 14 y 15 años desde el ingreso en la academia.
La selección había empezado mucho antes de llegar al Eurofighter. En 2009 se presentaron unas 3.200 personas a la oposición y había solamente 60 plazas disponibles para ingresar al Ejército del Aire.
El filtro continuó durante la formación. De aquel grupo inicial, Bengoechea recuerda que apenas 12 terminaron convirtiéndose en pilotos de caza.
Los dos primeros años estuvieron centrados en contenidos teóricos. En tercero comenzaron los vuelos y en cuarto llegó una de las selecciones más importantes, cuando los alumnos utilizaban el C-101.
Alrededor de 45 alumnos llegaron a esa etapa y solo 12 fueron seleccionados para continuar hacia la especialidad de caza.
El quinto año se desarrolló en la Base Aérea de Talavera la Real, en Badajoz. Allí Bengoechea comenzó a volar el F-5, utilizado para preparar a los pilotos antes de pasar a una unidad operativa.
En 2014 terminó la academia como teniente y piloto de caza. Todavía debía elegir en qué avión se especializaría: las opciones eran el F-18 y el Eurofighter.
Bengoechea eligió el segundo. «Es el avión más moderno y yo me decidí por eso», contó. La formación específica se realizó en Morón de la Frontera y duró alrededor de nueve meses.
En 2015 llegó al Ala 14, en Albacete. Desde entonces su trayectoria quedó ligada al Eurofighter, aunque durante tres años volvió a Badajoz para trabajar como instructor de nuevos pilotos.
Durante siete años de vuelo operativo acumuló aproximadamente 1.000 horas de vuelo, un dato que refleja cuánto tiempo lleva alcanzar un nivel avanzado dentro de este tipo de unidades.
La experiencia no modifica únicamente la cantidad de horas acumuladas. También permite asumir tareas que requieren mayor preparación y conocimiento del avión.
Entre esas funciones aparecen las misiones con más responsabilidad y el trabajo como piloto exhibidor, una tarea reservada a quienes ya alcanzaron un nivel elevado dentro de la unidad.
Bengoechea también explicó que la preparación empieza bastante antes del despegue. Antes de una misión, los pilotos realizan un briefing que puede durar alrededor de una hora y media.
Durante esa reunión repasan el plan de vuelo y posibles fallas que podrían aparecer. La idea es llegar al avión con distintos escenarios previstos antes de comenzar la operación.
Una vez en vuelo, el nivel de concentración se mantiene alto. Bengoechea explicó que durante la misión no hay demasiado margen para relajarse y que buena parte del disfrute llega recién después de aterrizar.
Su recorrido permite poner en números esa evolución: ingreso en 2009, formación con C-101 y F-5, especialización en Eurofighter, trabajo como instructor y unas 1.000 horas de vuelo antes de asumir responsabilidades propias de un piloto experimentado.
