El empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego afirmó en el podcast Tengo un Plan que no proporciona dinero a sus hijos para salidas festivas, y sostuvo que es preferible ser restrictivo en ese aspecto. El fundador de Grupo Salinas y Banco Azteca, quien tiene 200.000 empleados y una fortuna que lo ha colocado en las listas de los más ricos de México, compartió detalles de su educación financiera y su trayectoria empresarial.
Ricardo Salinas Pliego tiene 200.000 empleados, un yate en Málaga, un avión privado, un helicóptero y una fortuna que le ha colocado durante años en las listas de los más ricos de México. Pero a sus hijos no les da dinero para salir de fiesta. El fundador de Grupo Salinas y Banco Azteca lo cuenta así en el podcast Tengo un Plan: “A lo mejor se sienten pobres comparado con los hijos de los árabes que están ahí o con los rusos, pero creo que es mucho mejor ser parco en esa parte. Mucho”.
Salinas no está hablando de tacañería, sino de hambre. Y lo hace recordando, precisamente, como fue criarse en una familia de empresarios: “Nunca me dieron dinero. Yo siempre me sentí pobre. Y no está bonito ser pobre. Es más divertido ser rico”.
“Es mucho mejor equivocarte del lado de no darle a los hijos que darles de más. He visto muchos hijos de amigos y conocidos que han sido totalmente destruidos por la generosidad de los padres, por tratarlos como reyes, que lo tengan todo”.
Una familia de negocios
Para entender su obsesión con el hambre, hay que remontarse a su propia infancia. En su casa había una educación constante en el negocio. “Las conversaciones de la mesa siempre eran alrededor de los negocios. Mi padre no le gustaban ni los deportes ni hablar de vanidades. Mi madre era muy intelectual, pero cuando no estaba intelectual, conversábamos sobre cómo iban las tiendas y la fábrica”, recuerda.
Esa inmersión temprana en el mundo empresarial le dio algo que muchos herederos de grandes fortunas no tienen: la certeza de que él también podía construir. “Todo lo que tengo lo hice yo, me lo compré y lo generé”.
El día que perdió 800 millones de dólares
Salinas no se define a él mismo como una persona de éxito. Más bien, explica su posición actual a base de contar fracasos. “Lo que se ve ahora es puro éxito: el yate, el avión, la empresa gigante. Pero todas las cagadas han sido épicas”, asegura.
Y las enumera: “Tenía un banco en Brasil que no pude operar y tuve que cerrar. Negocios en Perú, fracaso. Argentina, igual. Y en inversiones tecnológicas, estaba en OneWeb, la competencia de Starlink (empresa de Elon Musk), y perdimos 800 millones de dólares”.
¿Qué hizo cuando se enteró? “Me fui a jugar al golf.” Y cita a Warren Buffett: “No tienes que recuperarlo de la misma forma en que lo perdiste. Lo ganas de otra manera.”
El consejo para los que empiezan
Para quien quiera emprender, Salinas tiene un modelo de seis pasos (estrategia, estructura, personal, sistema de información, compensación y evaluación) y una regla básica. “No basta con tener ganas. ¿Qué vas a hacer tú por el prójimo? Solamente se puede hacer rico el que sirve a muchos clientes”. Y añade con una frase lapidaria: “La riqueza se produce sirviendo al cliente. Todo lo demás es extorsión”.
Marc Mestres
