La Luna atraviesa un ciclo de aproximadamente 29,5 días que da lugar a cuatro fases principales. Según la NASA, la semana se inicia con la fase de Luna llena y continuará con el cuarto menguante.
La Luna presenta desde la Tierra una porción iluminada que varía a lo largo de un ciclo de aproximadamente 29,5 días, conocido como mes sinódico. Ese período define las fases lunares: nueva, cuarto creciente, llena y cuarto menguante.
A diferencia del calendario solar, que se rige por el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, el calendario lunar se estructura según las posiciones relativas de la Luna, la Tierra y el Sol.
Calendario lunar de la semana
De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), estas son las fases lunares de la semana:
Luna llena
Desde el 26 de septiembre de 2026 rige la fase de Luna llena. En esta etapa, el satélite se encuentra opuesto al Sol en su órbita alrededor de la Tierra y su cara visible se observa completamente iluminada.
Cuarto menguante
Una vez finalizada la Luna llena, comenzará la fase de cuarto menguante. Desde la perspectiva terrestre, la Luna aparece medio iluminada, aunque en realidad se observa la mitad de la mitad de su superficie, es decir, un cuarto.
También conocido como último cuarto, en esta fase el satélite sale alrededor de la medianoche y se pone alrededor del mediodía.
Datos sobre la Luna
La Luna es el objeto más grande y brillante del cielo nocturno. Según la NASA, tiene un radio de poco más de 1.740 kilómetros, menos de un tercio del ancho de la Tierra. Si la Tierra tuviera el tamaño de una moneda de cinco centavos, la Luna sería aproximadamente tan grande como un grano de café.
Una de las teorías más aceptadas sobre su origen sostiene que se formó hace miles de millones de años, cuando un cuerpo del tamaño de Marte colisionó con la Tierra.
El nombre del satélite es simplemente «luna» porque antiguamente no se conocía la existencia de otros. No fue hasta que Galileo Galilei descubrió cuatro lunas orbitando Júpiter en 1610 que se supo de otros satélites naturales.
La Luna contribuye a que la Tierra sea un planeta más habitable al moderar la oscilación del planeta sobre su eje, lo que conduce a un clima relativamente estable. También provoca las mareas, un ritmo que ha guiado a los humanos durante miles de años.
