El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes a su par chino, Xi Jinping, en la pista de la Joint Base Andrews, en el comienzo de una visita de Estado de tres días. Se trata del primer viaje de Xi a Estados Unidos desde 2015 y el encuentro bilateral abordará temas comerciales, tecnológicos y de seguridad.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes a su homólogo chino, Xi Jinping, en la pista de la Joint Base Andrews, en el inicio de una visita de Estado de tres días. La agenda oficial incluye una ceremonia de bienvenida en el Jardín Sur de la Casa Blanca, una salva de 21 cañonazos y un sobrevuelo de aviones B-2 y F-22.
La visita de Xi es la primera a Estados Unidos desde 2015, cuando Barack Obama ocupaba la Presidencia, y su primera aparición en suelo estadounidense desde la cumbre de APEC en San Francisco en 2023. Beijing calificó el viaje como una «visita de Estado», el más alto nivel de ceremonial diplomático.
El presidente de la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado, el republicano Roger Wicker, declaró: «El invitado es un dictador brutal, opresivo y no electo, que busca dominar a los países vecinos y cuyo enorme arsenal militar apunta contra Estados Unidos».
En vísperas de la llegada de Xi y de la primera dama Peng Liyuan, el embajador chino en Estados Unidos, Xie Feng, escribió en un editorial en el Diario del Pueblo que las «cuatro líneas rojas» —la cuestión de Taiwán, la democracia y los derechos humanos, los caminos y sistemas de desarrollo y el derecho al desarrollo— «no pueden ser cuestionadas».
Las conversaciones entre ambos líderes en la Casa Blanca se centrarán en las relaciones bilaterales, el equilibrio entre la carrera armamentista y la inteligencia artificial, las disputas comerciales sobre tierras raras y microchips, la situación en Irán y el estancamiento sobre Taiwán. Según analistas, es poco probable que se logren avances significativos.
En el plano político, Trump enfrenta los peores índices de aprobación de su mandato y la posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato. Xi, por su parte, afronta el colapso del sector inmobiliario, que afecta la confianza empresarial y el gasto de los consumidores, en un contexto de presión deflacionaria y alta dependencia de las exportaciones.
«Los chinos ya están empezando a mirar más allá de Trump y a concentrarse en lo que ocurrirá en Estados Unidos», observó Ryan Hass, de la Brookings Institution, para quien la cumbre es un medio «para sostener y prolongar un período de frágil calma».
Tras el encuentro bilateral está prevista una cena con representantes de empresas tecnológicas y financieras, entre ellos Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia), Sam Altman (OpenAI), Sundar Pichai (Google), Elon Musk (Tesla y SpaceX), Jane Fraser (Citigroup) y Jeff Bezos (Amazon). La presencia de representantes chinos no está confirmada, en medio de versiones sobre desacuerdos en torno a inversiones.
Fuente: ANSA y AP
