El divulgador científico Luis Quevedo sostiene que la falta de tiempo para hacer ejercicio es una «mentira científica» que puede responder a cuatro situaciones distintas según el modelo EXPERT. El especialista afirma que pequeños bloques de actividad distribuidos durante el día pueden ser igual de efectivos que una sesión prolongada.
Decir que no hay tiempo para hacer ejercicio es una frase que muchas personas han pronunciado. Según el divulgador científico Luis Quevedo, se trata de una «mentira científica». El especialista sostiene que la sensación de falta de tiempo refleja cómo se organizan y perciben las jornadas, y no una carencia de motivación o fuerza de voluntad.
Quevedo afirma que muchas personas creen que para entrenar se necesita una hora completa o ir al gimnasio, cuando en realidad pequeños bloques de actividad distribuidos durante el día pueden ser igual de efectivos. La percepción de escasez de tiempo, según el divulgador, actúa más como un condicionante psicológico que como un obstáculo real.
El modelo EXPERT
La ciencia ha estudiado este fenómeno y lo ha plasmado en el modelo EXPERT (Exercise Participation Explained in Relation to Time). Este enfoque describe cuatro situaciones principales por las que una persona puede sentir que no tiene tiempo para entrenar:
- Preferencias temporales: se cree que solo se puede entrenar a una hora específica o durante periodos largos. Quevedo señala que sesiones cortas, «incluso de tres bloques de 10 minutos», pueden ser igual de efectivas y ayudan a crear hábito.
- Uso del tiempo: muchas personas asocian ejercicio con gimnasio, esfuerzo intenso y horas de dedicación. El divulgador indica que «caminar, subir escaleras o bajarse una parada antes del transporte público ya cuentan como actividad física».
- Condiciones temporales: la rutina diaria, los hijos o el trabajo pueden limitar la práctica de ejercicio. Sin embargo, vincular la actividad a algo que se disfrute, como caminar mientras se escucha un podcast, «puede transformar la percepción de esfuerzo en placer», según Quevedo.
- Autonomía temporal: sentir que el día decide por nosotros limita la constancia. «Estudios muestran que concentrar la actividad física en fines de semana también puede ofrecer beneficios similares a repartirla entre la semana», afirma el divulgador.
Estrategias para entrenamientos efectivos y rápidos
Con la llegada de las fiestas, los hábitos de actividad suelen desvanecerse. Las rutinas se rompen, los horarios se diluyen y la motivación basada en la culpa no funciona a largo plazo, según la investigación citada por Quevedo. La planificación inteligente y la motivación intrínseca, es decir, disfrutar la actividad por placer propio y no por obligación, son más efectivas para mantener el hábito.
Elegir ejercicios que resulten agradables, adaptarlos a la capacidad personal y centrarse en progresos visibles como resistencia, fuerza o técnica aumenta la satisfacción y el compromiso, según el divulgador. Entrenar en grupo o compartir avances también refuerza la motivación y hace que la actividad física sea parte natural del día.
El mensaje de Quevedo es que cada pequeño momento de actividad cuenta y puede transformar la energía y el bienestar diario. Aprovechar las oportunidades que surgen en la rutina y adaptar el ejercicio a lo que funciona para cada persona convierte la actividad física en un hábito sostenible y gratificante, sin depender de planes complicados o excusas.
Pau Allué
