La fiscal Paula Hertrig denunció amenazas de muerte halladas en conversaciones de WhatsApp entre dos detenidos que lideraban una organización criminal dedicada a entraderas en zona norte.
La fiscal de Boulogne Paula Hertrig y su familia fueron amenazados por dos presos que cumplen condena por liderar una organización criminal dedicada a robos bajo la modalidad de entradera en la zona norte del conurbano bonaerense. Así consta en el expediente a cargo del fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari.
La amenaza fue descubierta en conversaciones de WhatsApp entre los detenidos Martín Darío Rettori y Ariel Ernesto Libertini, quienes están alojados en las unidades penitenciarias 31 de Florencio Varela y 21 de Campana, respectivamente.
En el marco de la investigación, al abrir los teléfonos celulares de los imputados se encontraron imágenes del frente del domicilio de la fiscal, una foto de su esposo —un comisario de la zona— e información sobre su padre.
En la aplicación WhatsApp se hallaron conversaciones entre Rettori —agendado como ‘Gordo’— y Libertini vinculadas a la representante del Ministerio Público. Entre los fragmentos constan: «Ahora voy por esta, es la hija de puta de la fiscal» y «tengo dos opciones, o le mando una corona a la casa, una corona de muerto, o cuando sale la hago re cagar a balazos».
Otra de las pruebas aportadas por la fiscalía es una conversación telefónica entre Rettori y otro hombre no identificado:
—Martín Rettori: Preguntame. Le mando a cagar a balazos a la casa. Un peruano también me saltó.
—NN masculino: Aparte boludo, nosotros somos mafia y en la calle te agarramos a recontra tiro, boludo.
Los investigadores acreditaron que los detenidos utilizaron la aplicación de inteligencia artificial ChatGPT para buscar datos vinculados con la fiscal, puntualmente una fotografía de ella.
Según la denuncia de la propia fiscal, «la conducta presuntamente delictiva a investigarse debería ser calificada como instigación para cometer un homicidio calificado por la utilización de armas de fuego».
Hertrig también mencionó que Rettori aseguró que «haría una masacre» si declaraba que trabajaba para la fiscal, a quien destituirían del cargo.
«En este sentido, cobra especial relevancia la ‘estrategia’ trazada por Martín Darío Rettori que consistía, en caso de ser detenido, que no podría declarar ante mi persona, puesto que pensaba exponer ante la jueza de Garantías que él trabajaba para ‘el rata’ (otro detenido de apellido Mouso), que este, a su vez, lo hacía para los jefes de calle de San Isidro y que estos reportaban a mí económicamente», indicó Hertrig.
En su expediente, el fiscal Ferrari solicitó «ahondar en la modalidad de ejecución; determinar la identidad de otros partícipes o colaboradores, así como también identificar aquellos sujetos que hubieran proporcionado la información privada de la víctima y neutralizar eventuales riesgos para la fiscal y su entorno familiar».
La información recabada por los imputados, que incluye fotografías y datos personales de la fiscal y su familia, surgiría de bases de datos oficiales.
Con el aval del juez de Garantías 1 de San Isidro, Ricardo Costas, este viernes se allanaron la Unidad 31 de Florencio Varela y la 21 de Campana. En el pabellón de máxima seguridad del Módulo B de la cárcel de Florencio Varela, donde está detenido Rettori, se secuestró un teléfono celular, mientras que en la celda 5 del pabellón 4 de Campana se encontraron dos aparatos vinculados a Libertini.
Los procedimientos fueron llevados adelante por policías de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro.
