En 1855, el Congreso aprobó 30.000 dólares para importar camellos y usarlos en tareas logísticas en el suroeste árido. Las pruebas iniciales mostraron ventajas sobre las mulas, pero el estallido de la Guerra Civil en 1861 interrumpió la iniciativa. Los animales fueron subastados entre 31 y 50 dólares en 1864 y 1866.
A mediados del siglo XIX, la expansión de Estados Unidos hacia el oeste enfrentó obstáculos logísticos en las zonas áridas del suroeste. El Ejército dependía de caballos y mulas para abastecer puestos remotos, pero estos animales sucumbían con frecuencia por la falta de agua y forraje.
En 1836, el teniente George H. Crosman propuso importar camellos y dromedarios árabes. La idea fue desestimada inicialmente por el Departamento de Guerra. Años después, el mayor Henry C. Wayne y el senador Jefferson Davis, al asumir como Secretario de Guerra, impulsaron el proyecto. En 1855, el Congreso aprobó una enmienda presupuestaria de 30.000 dólares para adquirir los animales en el Mediterráneo.
El buque naval USS Supply fue acondicionado con escotillas ampliadas y establos flotantes. Las expediciones de compra recorrieron Túnez, Egipto y Grecia, contrataron arrieros nativos y adquirieron ejemplares bactrianos y dromedarios. El primer cargamento de 34 camellos desembarcó en Indianola, Texas, en mayo de 1856. Un segundo envío elevó la manada a 70 animales con base en Camp Verde.
Para evaluar su rendimiento, el mayor Wayne organizó una prueba comparativa. Seis mulas y seis camellos transportaron provisiones desde San Antonio. Las carretas tiradas por mulas tardaron cinco días en trasladar 816 kilos de avena. Los seis camellos cargaron 1.650 kilos y completaron el recorrido en dos días, consumiendo maleza espinosa y sin beber agua durante las jornadas.
En 1857, el gobierno ordenó a la expedición del agrimensor Edward Fitzgerald Beale llevar 25 camellos para trazar un camino de carretas a lo largo del paralelo 35, desde Nuevo México hasta el río Colorado. A pesar de las protestas iniciales de Beale, los camellos transportaron 317 kilos por animal, cruzaron ríos a nado y guiaron al grupo hasta fuentes de agua.
En 1860, los animales fueron trasladados al área de Los Ángeles para probar su eficacia como servicio de mensajería urgente hacia Fort Mohave. La prueba resultó en la muerte de varios camellos por agotamiento, ya que fueron forzados a correr a gran velocidad en lugar de mantener un paso constante de carga.
El estallido de la Guerra Civil en 1861 interrumpió el proyecto. Las fuerzas confederadas tomaron Camp Verde y los puestos de avanzada en California fueron abandonados. Los animales quedaron en depósitos militares como Wilmington y Fort Tejon. Sin un estatus formal en el Ejército, las autoridades consideraron insostenible su alimentación. En 1864 y 1866, el gobierno subastó los camellos supervivientes a precios de entre 31 y 50 dólares por unidad. Muchos terminaron en circos ambulantes, como bestias de carga para mineros o en ranchos privados. Otros fueron liberados en el desierto.
El capítulo final involucró a Topsy, una camella superviviente que integró el circo Ringling Brothers y participó en producciones cinematográficas. Tras retirarse, vivió en el antiguo zoológico de Griffith Park, donde falleció en abril de 1934 a los 80 años.
