Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos derivaron en una serie de decisiones políticas y militares que transformaron las relaciones internacionales. Un repaso por los hechos que marcaron las dos décadas posteriores.
Hace 25 años, los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos alteraron la trayectoria de las principales potencias mundiales y desencadenaron una serie de acontecimientos que derivaron en el orden geopolítico actual.
En Estados Unidos, el presidente George W. Bush había asumido tras un recuento de votos en Florida resuelto por la Corte Suprema. La mañana del 11 de septiembre, se encontraba leyendo a niños en una escuela primaria de Sarasota, Florida, cuando un asesor le informó sobre los ataques. A partir de entonces, el país subordinó sus objetivos a la seguridad nacional y abandonó el liderazgo multilateral que ejercía desde 1945.
A finales de 2001, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, impulsó la salida del Tratado sobre Misiles Antibalísticos para desarrollar un escudo antimisiles. Esto dio lugar al programa de Defensa de Misiles de Intervalo en Fase Intermedia con Base Terrestre (GID-MICD), que desplegó misiles en Alaska y California, con planes de hacerlo en Polonia. En respuesta, el presidente ruso Vladimir Putin anunció el abandono del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Start II).
Estados Unidos inició dos guerras: en Afganistán, con respaldo internacional y autorización legal; y en Irak, sin autorización de la ONU. La guerra de Irak generó una ruptura en la Unión Europea: Francia y Alemania se opusieron, mientras que Polonia y el Reino Unido apoyaron la intervención.
Ambas guerras concluyeron sin los resultados esperados. La presidencia de Bush dejó como legado la oferta de eventual adhesión de Georgia y Ucrania a la OTAN, realizada en la cumbre de Bucarest de 2008, sin calendario definido ni garantías reales.
El ascenso de Putin a la presidencia rusa en 2000 había sido visto inicialmente como un factor de estabilidad y desarrollo económico tras la década de 1990. El 11 de septiembre, según se informó, fue uno de los primeros en llamar a Bush para expresar solidaridad. Sin embargo, en 2003 el Kremlin expropió la empresa energética Yukos y encarceló a su propietario, Mijaíl Jodorkovski. En 2006, el exagente Alexander Litvinenko fue envenenado con polonio-210 en Londres. En 2007, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Putin pronunció un discurso en el que acusó a Occidente de doble rasero y rompió con la arquitectura de seguridad heredada de la Guerra Fría.
La combinación del unilateralismo estadounidense y la marginación rusa llevó a Putin hacia un nacionalismo revisionista y un autoritarismo creciente, y gradualmente hacia un acercamiento con China. En agosto de 2008, en medio de la crisis financiera global y los Juegos Olímpicos de Pekín, Rusia invadió Georgia, sentando un precedente para la posterior invasión de Ucrania.
En Asia, en diciembre de 2001, China ingresó a la Organización Mundial del Comercio con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea. Occidente asumió que la integración comercial llevaría a una convergencia con el capitalismo liberal, pero China adoptó un modelo de capitalismo de Estado controlado que se convirtió en una herramienta geopolítica.
El presidente estadounidense Barack Obama puso en marcha dos acuerdos comerciales que excluían a China: la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, abandonada finalmente, y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que entró en vigor como el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CTP) sin Estados Unidos.
En 2012, Xi Jinping llegó al poder en China y concentró autoridad y control sobre la sociedad. Su doctrina política se incorporó a la constitución del Partido en 2017, y en 2018 la Asamblea Popular Nacional abolió los límites al mandato presidencial. Desde entonces, Xi ha centralizado el poder y ha aislado la vida civil y académica de China. En 2017, el país bloqueó WhatsApp y Skype. En los últimos cinco años, cientos de altos funcionarios y oficiales militares han sido investigados, destituidos o purgados. Tras las desapariciones de los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa en 2023, casi toda la Comisión Militar Central fue purgada este año.
Para Europa, estos acontecimientos dejan una conclusión: ya no puede depender de la protección estadounidense. Debe crear una fuerza militar creíble propia para contrarrestar a Rusia y diseñar instrumentos para proteger su economía del dirigismo económico chino.
* Exalto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, secretario general de la OTAN y ministro de Asuntos Exteriores de España. Es presidente de EsadeGeo.
** Director de EsadeGeo –Centro de Economía Global y Geopolítica– y profesor de Estrategia y Política en Esade.
Project Syndicate.
