Welles Crowther, de 24 años, ayudó a evacuar a personas de la Torre Sur del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. El martes 8 de septiembre de 2026 recibió de forma póstuma la mayor distinción civil de Estados Unidos.
El 11 de septiembre de 2001, Welles Crowther, de 24 años, se encontraba en el piso 104 de la Torre Sur del World Trade Center cuando el vuelo 175 de United Airlines impactó contra el edificio.
Durante los atentados, Crowther ayudó a otras personas a encontrar una salida. Descendió por las escaleras con ellos y, cuando podría haber continuado hacia la calle, volvió a subir hacia los pisos afectados.
Durante meses, los sobrevivientes describieron a un joven que aparecía entre el humo con una bandana roja sobre el rostro. Daba indicaciones, ayudaba a los heridos y guiaba a quienes estaban desorientados hacia una escalera que todavía podía utilizarse. Algunos nunca supieron quién era. Su identidad no fue revelada hasta meses más tarde.
Veinticinco años después de los atentados, el nombre de aquel joven volvió a ocupar un lugar central en la memoria del país: el martes 8 de septiembre de 2026, Crowther recibió de manera póstuma la Medalla Presidencial de la Libertad, la mayor distinción civil de Estados Unidos.
El detalle que permitió reconocerlo
El día de los atentados, Alison Crowther recibió un mensaje de voz de su hijo Welles en el que le decía que estaba bien. Después de eso, no volvió a hablar con él.
En los días siguientes, Alison siguió de cerca las noticias sobre lo ocurrido dentro de las Torres Gemelas. Quería saber qué había hecho su hijo durante las últimas horas y conservaba la intuición de que había ayudado a otras personas a salir. Incluso después de que sus restos fueron recuperados en la Zona Cero, siguió buscando respuestas sobre sus últimos momentos.
Durante meses, para quienes salieron con vida de la Torre Sur, Crowther no fue un nombre, sino una imagen. En 2002, The New York Times reunió esos recuerdos en el artículo Luchando por sobrevivir mientras las Torres Gemelas se derrumbaban, donde varios sobrevivientes describieron a un rescatista anónimo que los había guiado fuera del edificio.
Este rescatista sin nombre localizó la única escalera que aún podía utilizarse y comenzó a ayudar a la gente a descender. El diario recogió el testimonio de personas que lo vieron guiar a un primer grupo hasta el piso 61 y regresar luego al humo para ayudar a más gente.
Entre ellos estuvo Richard Fern. El hombre recordó haber bajado desde el piso 84 hasta el 78 sin encontrar una escalera transitable, hasta que oyó a alguien gritar: «Usen las escaleras por acá».
El artículo no decía quién era aquel hombre, pero incluía un detalle que Alison reconoció de inmediato: llevaba una bandana roja sobre el rostro.
Welles había usado una bandana roja desde que era niño. Al leer esa descripción, Alison comprendió que el joven que los sobrevivientes habían visto entre el humo era su hijo.
Entonces llamó a su marido, Jeff. Casi dos décadas antes, él le había dado a Welles dos pañuelos cuando se preparaba para ir a misa un domingo: uno blanco, para llevar en el bolsillo del saco, y otro rojo, más práctico, para sonarse la nariz.
Desde entonces, esa bandana lo acompañó a diario. La llevaba durante sus prácticas de hockey y lacrosse, y también en el bolsillo del traje con el que iba a trabajar al sur de Manhattan.
Según pudieron reconstruir sus padres, Crowther ayudó a evacuar al menos a 18 personas desde el piso 78. En algunos casos, guio a quienes podían caminar; en otros, cargó a heridos por la escalera del único tramo que seguía operativo.
En sus últimos momentos, se unió a bomberos que intentaban liberar a personas atrapadas con herramientas de rescate. Sus restos fueron encontrados entre los de integrantes de una compañía de rescatistas, en un puesto de mando instalado en el vestíbulo de la Torre Sur, cerca de una de las salidas del edificio.
Según su padre, un compañero de oficina se había burlado alguna vez de la bandana roja que Welles dejaba sobre su escritorio. Él respondía: «Esta bandana va a cambiar el mundo».
«Fue solo un comentario casual. Pero, como saben, en muchos sentidos, sí ha tenido repercusión. La historia de ese pañuelo ha dado la vuelta al mundo y ha conmovido a mucha gente», expresó.
Antes de Wall Street, había sido bombero voluntario
La relación de Crowther con los bomberos había comenzado mucho antes de su trabajo en las oficinas financieras de Manhattan. En Upper Nyack, Nueva York, creció cerca de la compañía voluntaria Empire Hook & Ladder Co. No. 1, donde su padre también prestaba servicio.
A los siete años ayudaba a limpiar los camiones; a los 16 se incorporó como miembro juvenil y a los 18 obtuvo el estatus de bombero titular.
«El 11 de septiembre le dio a ese entrenamiento el mejor y más elevado uso posible», dijo su padre en declaraciones recogidas por The New York Times.
Posteriormente, Crowther se graduó en Boston College y se incorporó a la firma Sandler O’Neill, pero, según su padre, ya había tomado otra decisión cuando ocurrieron los atentados. Semanas antes del ataque, le comentó que planeaba dejar su empleo en finanzas para convertirse en bombero de la ciudad de Nueva York.
Tras su muerte, Jeff Crowther encontró en el departamento de su hijo una solicitud de ingreso al cuerpo de bomberos de la ciudad, completada solo parcialmente.
El reconocimiento oficial llegó con una medalla
El martes 8 de septiembre de 2026, el presidente Donald Trump otorgó póstumamente a Crowther la Medalla Presidencial de la Libertad durante una ceremonia celebrada en el parque Ellipse, al sur de la Casa Blanca. La distinción fue recibida por su madre y por su hermana, Paige, precisó CBS News.
En el acto, su madre afirmó: «Welles no habría podido actuar con tanta eficacia el 11 de septiembre de no ser por la formación y la experiencia que adquirió como miembro de Empire Hook and Ladder Company, No. 1». Luego añadió: «El 11 de septiembre ya no era un corredor de bolsa; era un bombero».
En 2001, su familia creó la Welles Remy Crowther Charitable Trust para honrar a su hijo a través de obras benéficas. La organización sin fines de lucro desarrolló un programa educativo que inculca conceptos como el liderazgo, el perdón y el poder de la unidad, reportó ABC 7.
De acuerdo con The New York Times, el hombre de la bandana roja ya había recibido otros reconocimientos públicos antes de esta medalla.
En 2006, el Departamento de Bomberos de Nueva York lo nombró bombero honorario y, en 2014, fue mencionado por el entonces presidente Barack Obama durante la inauguración del Museo y Memorial Nacional del 11 de Septiembre, en el bajo Manhattan.
Boston College también mantiene vivo su recuerdo con el partido anual de fútbol americano «Red Bandana». Durante esa jornada, el equipo utiliza una indumentaria especial y la universidad organiza distintos homenajes en su nombre, informó CBS News.
