El Circuito de Madring, de casi 5,5 kilómetros y 22 curvas, será escenario este fin de semana del Gran Premio de Madrid. Pilotos y equipos anticipan interrupciones y desafíos para los neumáticos en un trazado con muros cercanos y curvas ciegas.
La Fórmula 1 disputará este fin de semana el Gran Premio de Madrid en el Circuito de Madring, un trazado de casi 5,5 kilómetros con 22 curvas y una velocidad máxima estimada de 340 km/h. La carrera se desarrollará en un circuito construido desde cero, cuyas obras fueron adjudicadas por 83,2 millones de euros y que, sumados los servicios de dirección de obra, asistencia técnica y supervisión, alcanzaría un costo total estimado de 150 millones de euros, según datos difundidos por los organizadores. IFEMA había estimado en 47,5 millones de euros las actuaciones previstas en el plan, que incluían la reforma de tres pabellones, un aparcamiento para vehículos pesados y obras de urbanización.
El proyecto inicial estuvo a cargo de la empresa de Jarno Zaffelli, pero los organizadores decidieron cambiar de responsable a mitad de camino y entregaron el desarrollo a Herman Tilke, quien además fue designado promotor de la carrera.
El trazado presenta muros cercanos y curvas ciegas sin vías de escape. La Fórmula 3 realizó dos jornadas de ensayos en la última semana de agosto, que finalizaron con 19 banderas rojas y tres autos destruidos.
Carlos Sainz, piloto español y embajador del Gran Premio, declaró: “Todos esperamos coches de seguridad, banderas rojas y banderas amarillas en la clasificación”.
Sebastián Montoya, expiloto y comentarista en F1 TV, sostuvo: “Creo que muchos de los pilotos jóvenes se van a quejar, que es muy peligroso, que no es muy seguro, pero esto es un circuito de hombres. Digamos que ir rápido no es la parte difícil, la parte difícil es ir rápido y no estrellarse”.
Freddie Slater, líder de F3 e integrante del programa de jóvenes de Audi, afirmó: “Las curvas que hay son muy cerradas y no perdonan errores, y además los muros te atacan a la salida de las curvas. No se alejan de ti como en la mayoría de los circuitos”.
Entre las 22 curvas, la “Monumental” concentra la atención. Se trata de una curva de 550 metros, con peralte e inclinación del 24%, ubicada en el segundo sector. Su forma semicircular y su extensión obligan a los monoplazas a soportar una exigencia particular durante un período prolongado.
El asfalto del circuito es liso y presenta un nivel de adherencia inicialmente bajo. La superficie fue tratada con chorros de alta presión para eliminar polvo y residuos oleosos propios de los pavimentos recién colocados. Esa característica puede influir en las estrategias de los pilotos al atravesar la “Monumental”, tanto en la velocidad como en la gestión de los neumáticos.
Charles Leclerc, piloto de Ferrari, opinó: “Es una curva muy, muy especial. En clasificación tendremos que ser muy valientes porque va a estar al límite. Será una curva realmente genial, puede convertirse en una de las más emblemáticas del año”.
El circuito madrileño está considerado entre los cinco más exigentes del Mundial desde el punto de vista energético, con fuerzas laterales comparables a las de Barcelona y Silverstone. La “Monumental” aparece como uno de los puntos determinantes de una pista que aún representa una incógnita para todos los equipos.
