Algunas especies florecen en pleno invierno y otras comienzan a hacerlo ahora, llenando de flores cercos, muros, veredas y canteros.
La trompeta de San Juan (Pyrostegia venusta) es una enredadera que florece en invierno y se destaca por sus racimos de flores naranjas. Su nombre proviene del griego y hace referencia al fuego, debido a su apariencia de cascada de llamas cuando está en plena floración. Es una planta nativa que requiere pleno sol para florecer y atrae picaflores. Se recomienda podarla después de la floración para controlar su tamaño y estimular nuevos brotes.
El jazmín chino (Jasminum polyanthum) es una trepadora de hoja perenne que puede alcanzar hasta 5 metros de altura. Sus botones rosados se abren en flores blancas tubulares con un aroma intenso, perceptible especialmente durante la noche. Requiere podas de raleo para controlar su crecimiento. La floración dura aproximadamente 30 días. Es sensible a las heladas fuertes, por lo que en climas fríos se recomienda ubicarlo en lugares resguardados o cultivarlo en macetas.
El aromo (Acacia dealbata) presenta una abundante floración amarilla durante el invierno. Se encuentra en veredas y espacios verdes de Buenos Aires. Sus flores, agrupadas en pompones, atraen insectos polinizadores y aportan color al paisaje urbano.
La Magnolia liliiflora es un arbusto ornamental de origen chino que florece a fines del invierno y comienzos de la primavera. Sus grandes flores, de tonos rosados a púrpura y forma similar a un lirio, se abren antes de la aparición de las hojas. Es de crecimiento lento y porte compacto, adecuado para jardines urbanos. Sus flores atraen insectos polinizadores.
El ipheion (Ipheion uniflorum) es una herbácea perenne bulbosa con flores blancas en forma de estrella. Tolera bien las bajas temperaturas y es apta para borduras, canteros y macetas. Sus flores atraen insectos polinizadores que sirven de alimento a aves insectívoras. Sus hojas desprenden un aroma similar al de la cebolla al estrujarlas. Es una planta nativa de bajo mantenimiento.
Las amapolitas (Papaver dubium) son plantas herbáceas anuales con flores rojas solitarias, generalmente más claras que las de la amapola común. Generan un banco de semillas persistente en el suelo, por lo que pueden reaparecer años después. Sus flores son visitadas por abejas, escarabajos y moscas polinizadoras.
