El sector minero argentino espera definiciones en tres frentes que exceden el RIGI: el calendario electoral, las restricciones cambiarias y la relación con Washington. En un foro bilateral, empresas estadounidenses plantearon condiciones para financiar megaproyectos.
El desarrollo de la minería en Argentina se encuentra en una etapa de espera. Más allá del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), las empresas del sector observan tres variables que condicionan sus decisiones: las elecciones de 2027, el cepo cambiario y la relación con Estados Unidos.
Durante el US-Argentina Forum of Critical Minerals, organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), la US Chamber y el Citi Bank, representantes de firmas estadounidenses expresaron que el financiamiento de los bancos de ese país puede ofrecer garantías ante la incertidumbre electoral y seguridad en la cadena de suministros.
Alejandro Díaz, titular de AmCham, afirmó que el RIGI acelera las inversiones al renovar la confianza, pero advirtió que es un régimen de transición. «Cuando termine la ventana de tiempo de adhesión, la expectativa estructural del sector privado es que las condiciones permanezcan estables y no sea necesario un RIGI», declaró.
El horizonte de recupero de las inversiones mineras promedia las dos décadas. En ese contexto, un representante de una empresa minera extranjera señaló: «Milei asegura poder ganar las elecciones pero las encuestas muestran un descontento social que no logra revertir si no hace ajustes en su programa».
En relación con el financiamiento, un representante de financistas sostuvo que «si los proyectos tienen entre sus proveedores a China y el producto a financiar tiene como destino final del dinero a China, los bancos estadounidenses no van a estar financiando».
Federico Elewaut, director general del Citi Bank en Argentina, remarcó que el desarrollo minero requiere fuertes inversiones previas y que los inversores exigen patrocinadores con experiencia y garantías financieras sólidas.
Humberto Pereira, representante de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), sostuvo que el RIGI produjo un cambio en la evaluación del riesgo local: «Antes era como construir una casa en arena movediza. Con el RIGI es construir una casa con base en una roca». La agencia ofrece seguros contra riesgo político y controles de capital.
El EXIM Bank respalda con hasta USD 10.000 millones la iniciativa Project Vault para crear una reserva estratégica de minerales críticos.
Alejandro Díaz detalló que China procesa el 85% de los productos mineros terminados en el mundo, lo que genera una ventana estratégica para Argentina en la descentralización de insumos para la electromovilidad.
Heidi Gómez Rápalo, número dos de la Embajada de Estados Unidos en Argentina, expresó su expectativa por la ratificación del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), firmado en febrero. También pidió avanzar con la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) y regulaciones sobre tecnología. «Cuando la Argentina pueda brindar ese tipo de seguridad política, que la propiedad intelectual va a estar protegida y que va a crear un ecosistema tecnológico confiable, creo que eso va a dar la señal para aumentar la confianza», declaró.
Neil Harrington, directivo de la US Chamber, explicó que el acuerdo de comercio debe ser reestructurado porque su arquitectura se basaba en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), anulada por la Corte Suprema de EE.UU. «La estructura que utilizaban ya no existe… Hay que buscar otra estructura, pero me imagino que los artículos del acuerdo vayan a ser casi iguales», aclaró.
Harrington también señaló que Argentina posee más unicornios que otros países de la región y que las empresas se ven forzadas a registrar sus marcas en Brasil. Confirmó que trabajan para priorizar plataformas aliadas y reducir la exposición a tecnología china.
El cuello de botella de la infraestructura es el principal foco que condiciona los compromisos de inversión por más de USD 29.000 millones mapeados por AmCham. Caminos, líneas de transmisión y provisión de energía en áreas remotas son requisitos. El Gobierno actual busca desarmar la dependencia del Estado para estas obras. Díaz planteó el interrogante sobre la credibilidad de Argentina en un modelo de desarrollo de infraestructura basado exclusivamente en fondeo privado.
