El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau, hallados en el ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba. Con esta identificación, suman 30 las personas encontradas en ese predio.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau, que fueron hallados en los terrenos del ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba. Con esta identificación, suman 30 las personas desaparecidas encontradas e identificadas durante las excavaciones que se realizan desde el año pasado en ese predio.
Alejandro tenía 22 años cuando fue secuestrado, en mayo de 1976. Trabajaba como empleado en la automotriz IKA-Renault y era padre de una hija. Su identificación fue posible en el Laboratorio de Genética Forense del EAAF, a través del cruce entre los restos óseos hallados en La Perla, las muestras de referencia aportadas por sus familiares y los perfiles genéticos disponibles en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).
Según información de Abuelas de Plaza de Mayo, Jerez Boderau fue secuestrado junto a su pareja el 5 de mayo de 1976 en su casa del Barrio Alto Alberdi en la ciudad de Córdoba. Ella estaba embarazada de dos meses y medio.
En mayo habían anunciado la identificación de otras 10 personas en esta zona conocida como Loma del Torito, dentro de la Guarnición Militar de La Calera. Según explicaron desde el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, las identidades se dan a conocer con la autorización de las familias.
La segunda etapa de excavaciones en La Perla arrancó en un sector de tres hectáreas ubicado junto a la zona que ya había sido relevada entre septiembre y noviembre del año pasado, cuando se recuperó un importante volumen de restos óseos dispersos y desarticulados. Los investigadores lograron delimitar el área de trabajo a partir del cruce de testimonios judiciales, estudios geológicos y una fotografía aérea de 1979 que reveló alteraciones en el terreno compatibles con posibles fosas clandestinas.
Según explicó el EAAF, los huesos hallados en el predio aparecieron dispersos y mezclados, un patrón compatible con las hipótesis de enterramientos clandestinos seguidos de maniobras de remoción realizadas durante la dictadura para borrar evidencias. Por ese motivo, los trabajos de prospección y excavación continuarán a lo largo de 2026, en un predio donde se estima que pasaron más de 2.500 detenidos-desaparecidos.
La Perla funcionó como centro clandestino de detención, tortura y exterminio entre 1976 y 1978, y las tareas de búsqueda en el lugar se desarrollan desde hace más de dos décadas por orden de la Justicia federal. Con la identificación de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau, el trabajo del EAAF vuelve a poner en primer plano un proceso que combina excavación arqueológica, análisis antropológico y estudios genéticos, y que permite a las familias cerrar búsquedas sostenidas durante casi cinco décadas.
