Investigaciones sobre Compsilura concinnata, liberada desde 1906 para el control de plagas, detectaron que también parasita especies autóctonas de polillas de seda gigantes.
A comienzos del siglo XX, Estados Unidos implementó un programa de control biológico que consistió en la introducción de enemigos naturales de insectos considerados perjudiciales para los bosques. Entre las especies utilizadas se encontraba la mosca parásita Compsilura concinnata, originaria de Europa.
La liberación de este parasitoide comenzó en 1906 y se extendió hasta 1986. El objetivo era reducir las poblaciones de aproximadamente 13 especies consideradas plagas, entre ellas la polilla gitana, actualmente denominada spongy moth.
La mosca deposita sus huevos sobre las orugas y sus larvas se desarrollan utilizando al huésped hasta completar su ciclo. Sin embargo, Compsilura concinnata es un parasitoide generalista: en América del Norte se ha registrado en más de 150 especies de mariposas y polillas, además de varias especies de moscas de sierra.
Un estudio realizado en Massachusetts analizó los efectos de esta mosca sobre dos especies nativas de polillas de seda gigantes: Hyalophora cecropia y Callosamia promethea. Durante experimentos realizados en la década de 1990, el 81% de las larvas de cecropia y el 68% de las de prometea fueron parasitadas cuando permanecieron expuestas en el exterior. Los investigadores señalaron que, de mantenerse esos niveles durante todo el período larvario, ninguna de las orugas habría llegado a convertirse en pupa.
El estudio no atribuye a la mosca la totalidad del descenso de las poblaciones de polillas de seda. Otros factores señalados incluyen la pérdida de hábitat, la contaminación lumínica y el uso de pesticidas. Los investigadores indicaron que el parasitismo podría ser un factor dentro de un problema más amplio.
El caso de Compsilura concinnata evidencia que los programas de control biológico requieren conocer los posibles efectos sobre organismos no objetivo antes de introducir una especie.
