El circuito profesional Live Golf confirmó un acuerdo con un inversor principal que aportará u$s250 millones anuales, según informó el CEO de la competición, Scott O’Neil. El acuerdo fue aprobado por la junta directiva y busca garantizar la transición hacia la nueva era de la liga, prevista para 2027.
El circuito profesional Live Golf confirmó un acuerdo con un inversor principal, aprobado por la junta directiva, según declaró el CEO de la competición, Scott O’Neil. El inversor aportará u$s250 millones anuales para sostener la liga durante su transición hacia la próxima era, que comenzará en 2027.
O’Neil afirmó que el inversor principal “sostendrá y financiará” la liga durante ese período. La identidad del inversor no fue revelada, ni los términos financieros del acuerdo ni la fecha límite para su cierre. El circuito buscaba u$s350 millones para continuar operando, tras la decisión del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita de dejar de invertir.
El CEO señaló que más de una docena de partes mostraron interés en participar como inversores minoritarios. “No los necesitamos, pero tenemos la oportunidad de hacerlo”, sostuvo.
El nuevo modelo, denominado LIV Golf 2.0, ofrecerá a los jugadores la posibilidad de convertirse en accionistas mayoritarios de la liga. Según O’Neil, “los jugadores, los equipos y la liga tendrán distintos grados de derechos sobre los jugadores; y los jugadores tendrán participación accionaria en la liga y en el equipo en el que jueguen”. Este fondo de participación se crearía como parte de una transacción de propiedad.
El formato de la competición consistirá en diez eventos por equipos, divididos entre nacionales e internacionales, y hasta diez torneos individuales. Para 2027, LIV dispondrá de diez torneos: cinco en Estados Unidos y cinco en otros países. Los jugadores recuperarán sus derechos de imagen y podrán competir en otros circuitos, como ya hacen Jon Rahm y Tyrrell Hatton en el circuito europeo. El PGA Tour mantiene una prohibición de un año para quienes compitan en LIV.
Los premios de u$s25 millones por evento, que actualmente igualan a los del PGA Tour en sus eventos emblemáticos, deberán reducirse. O’Neil expresó: “Creo que tenemos suficiente apoyo de suficientes jugadores, y contamos con un formato tan interesante y global; creo que nos irá bastante bien para conseguir a las estrellas adecuadas para este deporte”.
LIV Golf buscaba capital desde abril, cuando el Fondo de Inversión Saudí decidió vender su participación. Ese fondo invirtió más de u$s5.000 millones desde la creación del circuito en 2022. En julio se anunciaron planes de despedir parte de la plantilla en Estados Unidos y Reino Unido como parte de una reestructuración para buscar sostenibilidad.
El LIV Golf nació con un formato alternativo al PGA Tour, basado en competiciones por equipos, torneos de 54 hoyos y premios de u$s25 millones por evento, con contratos garantizados para figuras como Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Phil Mickelson, Dustin Johnson, Brooks Koepka y Patrick Reed.
La inversión del nuevo patrocinador rondará los u$s250 millones anuales, lo que permitiría la supervivencia de la liga, aunque no mantener el formato actual de 14 torneos anuales con bolsas de u$s25 millones cada uno, más los gastos de organización y los contratos de las estrellas.
