El chihuahueño, el xoloitzcuintle y el calupoh son las únicas razas caninas originarias de México con aval oficial, según la Federación Canófila Mexicana.
La Federación Canófila Mexicana (FCM) reconoce tres razas caninas nativas de México: el chihuahueño, el xoloitzcuintle y el calupoh. Así lo indicó Elizardo Valadez Franco, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El reconocimiento de una raza requiere estudios genéticos, registros genealógicos y análisis arqueológicos que demuestren historicidad y estabilidad hereditaria. La Federación Cinológica Internacional (FCI), con 95 países afiliados, establece los estándares internacionales.
El chihuahueño, originario del norte de México, fue reconocido internacionalmente el 4 de diciembre de 1959. Es el perro de menor tamaño del mundo y presenta orejas grandes, cabeza redondeada y variedad de colores.
El xoloitzcuintle, una de las razas más antiguas del continente, fue estandarizado el 6 de noviembre de 1961. Se distingue por su piel desnuda, aunque hay ejemplares con pelo. Fue considerado sagrado en culturas prehispánicas.
El calupoh es producto de la hibridación entre perro y lobo gris mexicano, práctica que data del México prehispánico. El primer ejemplar reconocido fue identificado en 1999. La FCM estableció estándares de color, tamaño y morfología para su reproducción controlada.
El “perro caramelo” no figura en el listado de razas reconocidas. En abril de 2026, la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México anunció su reconocimiento simbólico como “raza”, medida que carece de sustento científico, según expertos. Luis Eduardo Arozamena Montfort, de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, explicó que el “perro caramelo” es un mestizo con diversidad genética que impide establecer uniformidad.
