El cantautor italiano Domenico Modugno nació en Polignano a Mare, Puglia, el 9 de enero de 1928. Durante gran parte de su carrera se presentó como siciliano. Su canción Volare se convirtió en un éxito internacional.
PUGLIA.- Los acantilados de roca y los balcones al mar Adriático se encienden cuando Polignano a Mare celebra a San Vito Mártir, su patrono. Durante esos días de fiesta, las reliquias del santo navegan hasta la costa en antiguos veleros y continúan en procesión por la calle principal.
De noche, los fuegos artificiales forman flores, estrellas y corazones en el cielo con estallidos que parecen interminables, pero que en realidad no duran más de 20 minutos, y las calles se iluminan con arcos multicolores característicos de la Puglia.
Familias locales, unos cuantos visitantes de otros pueblos y turistas recorren la vía principal (llamada San Vito) y cruzan el Ponte Borbonico hasta llegar a la Piazza Giuseppe Garibaldi. Otros atraviesan el Arco Marchesale para pasar al casco histórico, un laberinto de pasajes empedrados y recovecos.
En los restaurantes sirven panino al polpo, orecchiette al pomodoro, productos di mare, risottos, pizzas y pastas. La heladería Il Super Mago, vinculada a la historia de Modugno, tiene más espera de lo habitual.
Con las celebraciones, la vía principal se llena de puestos que venden ropa, cerámicas, pinturas, bijouterie artesanal, tejidos, golosinas y caramelos de regaliz. También hay figuras en 3D, accesorios made in China, perfumes árabes y carteras que intentan replicar a las de grandes etiquetas italianas.
Todavía faltan unos meses para que los acantilados reciban a los nadadores que participan de la competencia de salto de Red Bull, un desafío que los lleva a lanzarse de hasta 27 metros sobre el mar.
Entre los festejos, suena una canción en los restaurantes, en los tuk tuk, en las recepciones de los hoteles y en las lanchas: Volare, oh-oh; Cantare, oh-oh, oh-oh; Nel blu dipinto di blu; Felice di stare lassù.
Frente al Adriático se encuentra la escultura del cantautor Domenico Modugno, con los brazos abiertos. El mismo gesto que lo hizo célebre se repite en las fotos de su época dorada, en los años cincuenta.
Biografía y orígenes
Domenico Modugno nació en Polignano a Mare el 9 de enero de 1928, y heredó de sus padres el amor por la música, según su biografía oficial. A los 7 años, por el trabajo de su padre Vito Cosimo, su familia se mudó a Pietro Vernotico, en Brindisi, pero regresaba cada verano a Polignano.
“Solían llamarlo Mimì, el chico del pelo rizado. De niño, era terrible -cuentan en el Centro Turístico de Polignano a Mare-. No obedecía, siempre andaba haciendo travesuras, subiendo y bajando las escaleras del casco antiguo y tirando piedras a las ventanas. Aun así, sus padres solían castigarlo. Pero era una excepción a la regla y decían ‘te sono mancati gli schiaffi’ (‘no te han castigado’, una expresión local)”.
En sus escapadas a su pueblo natal pasaba tiempo entre la tabaquería de su tío, en la Cala Grottone, en la zona de Largo Gelso y en el carrito de helados Super Mago del Gelo, de la familia Campanella. Actualmente, en las paredes de la heladería se encuentra una foto de Domenico, ya adulto, junto a su amigo Mario Campanella, hijo del fundador.
Después de cumplir con el servicio militar, viajó a Roma. Ganó un concurso de interpretación de un centro experimental de cine y, luego, una beca. La primera película en la que participó fue Filumena Marturano, con guion y dirección de Eduardo De Filippo, en 1951. Un año después, interpretó a un soldado siciliano en Carica eroica, de De Robertis. Así comenzó el primer capítulo de la historia que decía que era nativo de Sicilia.
Luego de papeles menores en otras películas y obras de teatro, su suerte cambió cuando ganó un concurso radiofónico y fue convocado por la RAI para escribir letras y diseñar sonidos en una serie de programas.
Compuso canciones en dialecto apuliano (de San Pietro Vernotico) y siciliano, y, en 1957, ganó el segundo premio en el Festival de la Canción Napolitana con Lazzarella.
Volare y su éxito internacional
La canción Volare, conocida así aunque su nombre original es Nel blu dipinto di blu, fue coescrita por Franco Migliacci. Su melodía es un canto a la felicidad:
Penso che un sogno così non ritorni mai più
Mi dipingevo le mani e la faccia di blu
Poi d’improvviso venivo dal vento rapito
E incominciavo a volare nel cielo infinito
Volare, oh-oh
Cantare, oh-oh, oh-oh
Nel blu dipinto di blu
Felice di stare lassù
La canción se tradujo a varios idiomas, cruzó el continente y vendió miles de copias en los Estados Unidos. En 1958 recibió el Oscar de la Grabación e inauguró los Premios Grammy que lo reconocieron como Grabación del Año y Canción del Año.
Alcanzó el primer puesto en los Billboard Hot 100. Según estadísticas del año pasado, solo 39 canciones grabadas en lengua no inglesa llegaron al top 10 en sus 65 años de historia. La primera fue Volare, y mantuvo cinco semanas consecutivas este récord.
Según la biografía de su sitio oficial, durante una gira recibió las llaves de Washington, a 8000 kilómetros de Polignano a Mare.
Mientras continuaba siendo conocido como siciliano y negando sus raíces, transcurrió su carrera entre la música, el teatro, el cine y componiendo clásicos. En 1986 se unió al partido radical y fue elegido diputado en la circunscripción de Turín-Novara-Vercelli. Falleció en la isla Lampedusa en 1994.
Reconocimiento y homenajes
Este año, por primera vez se organizó entre los municipios de Polignano a Mare, San Pietro Vernotico y Lampedusa el proyecto En el espíritu de Domenico Modugno: música de cantautor, cine y lugares entrañables para promover su figura y su obra.
En el paseo del Largo Gelso, lugar al que iba de niño, se encuentra una estatua de bronce de tres metros que lo homenajea, obra del escultor argentino Hermann Mejer, levantada en 2009.
A unos kilómetros del monumento, un muelle congrega a agencias de excursiones que ofrecen paseos por las grutas dei Giunchi, della Rondinelle, Azzurra. En el recorrido se pueden ver cuevas con estalactitas, huellas de restos fósiles e historias que solo se pueden contar en su interior.
Los guías locales cuentan una anécdota sobre Modugno: “En el mundo, él siempre se presentó como siciliano, no decía que era de nuestras tierras. Solo antes de morir reconoció que era de Polignano a Mare. Si quieren, sáquense una foto con él, pero nosotros no lo queremos”.
