Los terrarios cerrados, ecosistemas en miniatura capaces de sostener su propio ciclo de vida, ganan popularidad en plataformas como TikTok. Su origen se remonta al siglo XIX y su funcionamiento se basa en principios botánicos simples.
Los terrarios cerrados, pequeños ecosistemas contenidos en recipientes de vidrio que mantienen un ciclo de vida autosuficiente, registran un aumento de popularidad impulsado por videos en redes sociales como TikTok. Estos contenidos, que muestran frascos convertidos en miniaturas de bosques o paisajes cubiertos de musgo, acumulan millones de reproducciones.
El fenómeno no es nuevo. Los terrarios existen desde el siglo XIX, cuando el médico británico Nathaniel Bagshaw Ward descubrió que algunas plantas podían sobrevivir en recipientes cerrados. Un ejemplo destacado es el del británico David Latimer, quien en 1972 plantó una tradescantia en una botella sellada y la cerró definitivamente; el recipiente permanece sin abrir y la planta continúa viva.
El funcionamiento de estos sistemas se basa en un ciclo interno del agua: la humedad se evapora del suelo y las hojas, se condensa en las paredes del vidrio y vuelve a caer. Las especies más utilizadas incluyen musgos, helechos pequeños, fitonias y otras plantas tropicales de crecimiento lento adaptadas a alta humedad.
El contenido más exitoso en redes sociales muestra procesos lentos y cambios casi imperceptibles, en contraste con el ritmo acelerado de internet. Los usuarios siguen durante meses la evolución de estos ecosistemas, que incluyen la aparición de hongos, el crecimiento de musgo y la condensación del agua.
El componente experimental también forma parte del atractivo: algunos creadores incorporan pequeños invertebrados que descomponen materia orgánica y contribuyen al equilibrio biológico del sistema. Las preguntas recurrentes en los comentarios se refieren a la evolución futura del terrario a largo plazo.
