El equipo africano, debutante absoluto en la Copa del Mundo, avanzó invicto en el Grupo H y enfrentará a la Scaloneta el viernes 3 de julio en Miami.
Buenos Aires, 29 de junio (NA) – La Selección argentina ya conoce a su rival para los dieciseisavos de final del Mundial 2026: será Cabo Verde, una de las grandes revelaciones del torneo. El equipo, debutante absoluto, terminó segundo en el Grupo H después de competir de igual a igual ante seleccionados de mayor historia.
El conjunto dirigido por Pedro Leitão Brito, más conocido como Bubista, avanzó a la fase eliminatoria sin ganar partidos, pero también sin perder: empató 0-0 con España, igualó 2-2 con Uruguay y cerró con otro 0-0 frente a Arabia Saudita.
Ese recorrido explica buena parte de su identidad: Cabo Verde es un equipo incómodo, resistente, físico, emocionalmente fuerte y con una estructura defensiva difícil de romper.
No se trata de una selección que salga a presionar alto durante todo el partido ni que busque dominar desde la posesión sostenida, pero tampoco es un equipo que se limite únicamente a defender cerca de su área.
La base del plan de Bubista suele partir de una línea de cuatro defensores, un mediocampo intenso y atacantes rápidos para lastimar en transición. El dibujo puede mutar entre un 4-3-3 y un 4-2-3-1, según el rival y el momento del partido, pero la idea madre se mantiene: bloque compacto, mucha solidaridad para achicar espacios y salidas rápidas cuando recupera.
Ante España, Cabo Verde tuvo largos tramos sin la pelota y se replegó con orden para reducir espacios interiores, una clave para dejar sin gol a uno de los equipos de mejor circulación del Mundial. Frente a Uruguay, mostró otra faceta: no solo resistió, sino que golpeó primero con un tiro libre de Kevin Pina, se repuso después de quedar 2-1 abajo y terminó rescatando un empate que fue decisivo para su clasificación. Contra Arabia Saudita, cuando el empate podía servirle por la derrota uruguaya ante España, tampoco se encerró por completo: en el segundo tiempo buscó el triunfo, tuvo chances claras y terminó el partido más cerca del área rival que de la propia.
El arquero Vozinha, de 40 años, es uno de los símbolos del equipo. Su experiencia, liderazgo y personalidad lo transformaron en una figura central de esta campaña histórica, especialmente en partidos donde Cabo Verde tuvo que sostener momentos de presión. Delante de él, la defensa se apoya en jugadores como Pico Lopes, Diney Borges, Wagner Pina, João Paulo y Steven Moreira, con laterales que priorizan el orden pero que pueden soltarse cuando el partido lo permite.
El mediocampo es el sector que le da equilibrio. Kevin Pina aparece como una de las piezas más importantes: tiene despliegue, buen pie para progresar y llegada desde segunda línea. A su lado, futbolistas como Deroy Duarte, Jamiro Monteiro y Laros Duarte aportan recorrido, presión y capacidad para sostener duelos físicos. La zona media es clave para entender cómo compite Cabo Verde: no necesita tener mucho la pelota para sentirse cómodo, pero cuando recupera intenta salir con velocidad y precisión.
En ataque, el equipo tiene variantes interesantes. El capitán Ryan Mendes es la referencia histórica de los “Tiburones Azules”, un futbolista con experiencia, técnica y peso en los últimos metros. Dailon Livramento suele funcionar como delantero centro, con potencia para atacar espacios, aguantar de espaldas y fijar centrales. Por afuera, Willy Semedo, Jovane Cabral, Garry Rodrigues y Hélio Varela le dan velocidad, uno contra uno y profundidad.
Ese es uno de los puntos que más deberá cuidar Argentina: las transiciones. Cabo Verde puede pasar rápido de un bloque defensivo bajo o medio a un ataque directo con dos o tres pases, especialmente si encuentra espacios a la espalda de los laterales. También tiene pelota parada: el golazo de Kevin Pina ante Uruguay fue una muestra de que no necesita generar demasiado volumen ofensivo para lastimar; un tiro libre, una segunda pelota o una mala salida rival pueden cambiar el partido. Por eso, Argentina deberá evitar faltas innecesarias cerca del área y sostener la concentración en cada pelota detenida.
La principal fortaleza de Cabo Verde es su orden colectivo. Es un equipo que no se parte, que defiende con muchos futbolistas detrás de la línea de la pelota y que entiende cuándo bajar el ritmo del partido. También muestra una fuerte identidad grupal: muchos de sus jugadores nacieron fuera del archipiélago, pero Bubista logró construir una selección cohesionada, competitiva y con sentido de pertenencia. Su debilidad puede aparecer cuando debe asumir el protagonismo.
Cabo Verde se siente más cómodo cuando el rival tiene la obligación y deja espacios, por lo que un gol temprano de Argentina podría modificar el partido y obligarlo a salir de su plan original. También puede sufrir si los dirigidos por Lionel Scaloni logran mover la pelota con paciencia, acelerar por dentro y cambiar de orientación para atacar los costados. La clave para Argentina será no desesperarse: Cabo Verde ya demostró que puede sostener empates ante rivales fuertes y que no se desordena por pasar muchos minutos defendiendo.
